El postureo de los candidatos

IMG_20151128_211746En mi post titulado Colleja a Kant llegué a la conclusion de que esta última semana habíamos asistido a un apasionante debate político-chufletero… y eso que todavía no se había producido la sonrojante actuación musical de Pablo Iglesias ante María Teresa Campos. El postureo de nuestros políticos no tiene límites y todo lo que hacen es poco natural, todo rezuma impostura. Al rollito que se tiró ayer el líder podemita no le fató ningún detalle: rasgueo de guitarrita y canturreo de la nana que le cantaban cuando era pequeño con un toque de reinvindicación social, todo ello en un programa con un perfil de audiencia blandito y con una de las grandes matronas de la televisión poniendo ojitos golosos… de vergüenza ajena.

Después de la semanita que nos han dado nuestros presidenciables, los más osados han propuesto que las televisiones organicen conjuntamente, y en horario de máxima audiencia, un programa que podría llamarse Gran candidato, al más puro estilo del Gran Hermano, en el que todos mostrasen sus miserias. Pero puestos a proponer, creo que sería mucho más interesante que los candidatos se prestasen a sentarse ante el polígrafo de Sálvame Deluxe o, casi mejor, un Adán y Eva con la participación de representantes (y representantas) de todos los partidos políticos.

Si durante estos días, antes de inicarse oficilamente la campaña electoral, han sido capaces de hacer el mamarracho sin ningún pudor, ¿qué no harán por mendigar un voto cuando sientan el vértigo de las urnas? ¡Miedito tengo!

 

Colleja a Kant

rajoy en cope

Todavía no ha comenzado la campaña electoral – por favor, intentad leerlo sin reíros “todavía no ha comenzado la campaña electoral” – y ya tenemos a nuestros políticos hasta en la sopa. Desde luego se podría decir que España es un país que vive en permanente campaña electoral, y que en el tiempo libre que tienen entre ir a un mitín, a un programa de televisión, a radiar un partido de fútbol o a debatir con tertulianos, algunos de nuestros políticos intentan gobernar mientras otros hacen oposición.

El debate político de esta semana se resume en que el presidente del gobierno, mientras le da una colleja a su hijo, opina que Bale es más peligroso que Pablo Iglesias; en que Pedro Sánchez hace unos zumitos muy ricos mientras sonríe como si estuviese protagonizando un anuncio de dentífricos; y que Albert Rivera y Pablo Iglesias conocen a Kant de oídas, como la mayoría de los ciudadanos. Perdón, me refiero a la mayoría de ciudadanos ‘no tertulianos’, porque los tertulianos sí que se han leído las obras completas de Kant. Y ya no digamos los tuiteros, que además se las han leído… pero en alemán.

Pues mi resumen de estos días de apasionante debate político-chufletero es que todos tienen mucho de Kant… pero de KANT-AMAÑAS.

 

Ojalá nos gobernasen los buenos

filosofia

Ya sé que la filosofía no está de moda. Pero esta mañana hablando sobre la mediocridad de nuestra clase política recordé que hace años había leído algo muy interesante sobre este tema, probablemente escrito por Platón.

Me he pasado parte de esta tarde investigando y, tras comprobar que aún conservo una memoria aceptable, he localizado el texto que quería. Efectivamente es un párrafo del libro La República escrito por Platón, quien  pone en boca de Sócrates el siguiente argumento:

“Los buenos no apetecen el gobierno por las riquezas ni por la honra, porque no son ambiciosos. Ahora bien, el mejor castigo para un hombre que no se decide a gobernar, es de ser gobernado por otro inferior a él, y el temor a ese castigo determina a los hombre de bien a intervenir en los asuntos públicos, y se mezclan a ellos, no por interés personal, ni por placer, sino por necesidad”.

Fin de la cita.

Bailandooooo… hacia el pacto de gobierno

soraya_bailando

Me soprende que nos sorprenda que en el último mes dos de nuestros destacados políticos sean noticia por haber demostrado públicamente sus cualidades como bailarines. El primero en desmelenarse fue Iceta, candidato socialista a la Generalitat, que animó con sus contoneos la plúmbea campaña electoral catalana. Aunque ‘técnicamente’ no lo hizo nada mal, es cierto que le atizaron desde todos los frentes, principalmente desde el bando de los populares que lo tacharon poco menos que de frívolo y de chufletero.

De ahí la sorpresa que causó ver esta semana a toda una vicepresidenta del Gobierno, peso pesado del mismo partido que criticó al bailarín socialista, menear sus carnes en un programa televisivo de entretenimiento en horario de máxima audiencia. Soraya tampoco lo hizo nada mal, estuvo desenfadada y demostró que empollarse unas oposiciones para abogada del Estado no está reñida con tener sentido del humor y divertirse. Pero las redes sociales dictaron sentencia y para muchos tuiteros no estuvo bien visto ver bailar alegremente a quien, por las políticas adoptadas por su gobierno, es culpable de que muchos ciudadanos bailen… en la cuerda floja.

Pero los bailes de estos dos representantes de los dos principales partidos de la vida política española no han sido nada comparados con el que en el año 1982 se marcó Landelino Lavilla en plena campaña electoral. Candidato a la presidencia del gobierno por la UCD, el bueno de Landelino, un hombre de apariencia tristona y tirando a sosete, se marcó un pasodoble con su señora durante un acto electoral, al más puro estilo de los que se bailan en las sesiones vermú de las fiesta de los pueblos, tipo ‘moza con moza’. Seguro que el sonrojante espectáculo que protagonizó no tuvo nada que ver en el resultado electoral, pero lo cierto es que en esas elecciones el PSOE liderado por Felipe González arrasó y se llevó por delante al improvisado danzarín, que desapareció de la política.

Pensando en positivo, lo único que se me ocurre – vista la falta de feeling y de disposición para alcanzar pactos de estado que demuestran Mariano Rajoy y Pedro Sánchez – sería nombrar a Soraya e Iceta como representantes de sus partidos para limar asperezas entre ellos y acercar posturas, al más puro estilo de Fred Astaire y Ginger Rodgers. ¡Música maestro!