¿Estos dos nos van a sacar del lío?

rajoy y sánchezNi al mejor guionista de películas de supense se le hubiese ocurrido en sus mejores sueños un guión para un película comparable al resultado que nos dejaron las urnas el 20-D. Intriga, misterio, emoción, rencillas, traiciones, moribundos… Y mientras unos quieren que todo siga igual para que nadie cambie, otros pretenden tomar el cielo por asalto justos de efectivos.

Al final, la salida de este embrollo la tienen un indecente y un ruin, mequino y miserable. Perdón, para no meterme en ningún jaleíto, recuerdo que esas perlas no son de mi cosecha, sino que son las lindezas que se dedicaron en directo a la cara nuestros dos protagonistas ante más de nueve millones de testigos.

Pero nada como la política para hacer extraños compañeros de cama, porque ya sabemos que en ocasiones como ésta nuestro políticos se mantienen fieles al dicho de perro no come carne de perro, o al más castizo entre bomberos no nos pisamos la manguera.

 

 

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Pedro Sánchez y el ‘rollito musiquita’

sánchez_musicaEsta campaña electoral que finaliza hoy nos ha ido dejando un montón de perlas por el camino: candidatos balilando, cocinando, debatiendo entre dos o entre tres con sustituta, jugando al billar y al futbolín, tuiteando, cantándole a María Teresa Campos… ha sido un no parar, aunque esta modernidad no nos ha librado, por ejemplo, de las demenciales campañas de buzoneo.

Nuestros políticos también han besado niños, ha abrazado hasta a las farolas, han pronunciado discursos imposibles, han prometido, han negado, han dicho una cosa y la contraria sin el más mínimo pudor y  han estado ‘al pie de la calle’ antes de volver a encerrarse a partir del lunes en sus despachos oficiales.

Pero, sin duda, el candidato socialista Pedro Sánchez nos ha dejado una de las imágenes de la campaña: sentarse de colegueo al lado de un músico callejero, para dar palmas y mover la cabecita con cara de buen rollito. Vamos, que si en ese momento se presenta Zapatero, el improvisado trío podría habernos deleitado con la versión acústica de ‘Un velero llamado libertad’ de José Luis Perales… ¡nai naná!…

El cuadro era perfecto… hasta que se vió que la guitarrita del músico en cuestión tenía una pegatina de apoyo a Podemos. Los más avispados lo interpretaron como un guiño a Pablo Iglesias para un posible pacto electoral. Los más parsimonias aseguran que ha sido la penúltima metedura de pata de la abracadabrante campaña electoral protagonizada por el líder socialista. El 20D asistiremos al desenlace.