¿Y esto para qué (coño) sirve?

papeletas

Esta tarde cuando llegué al portal de mi casa y abrí el buzón me encontré con que estaba lleno de papelotes. Nada más y nada menos que nueve sobres llenos de papelotes con propaganda electoral y con las papeletas para votar a tres partidos: el Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos. Como no soy un marciano, estoy seguro que los buzones de todos los que estáis leyendo este post estaban igual de invadidos del mío. ¿Con qué objeto? ¿De verdad desde algún partido político se creen que con esto van a condicionar algún voto? ¿Hace falta este gasto absurdo?

Os confesaré que después de hacer la foto que ilustra el post fui directo a tirarlos a la basura. El sistema electoral y todo lo que le rodea tiene que cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos. Por ejemplo, desde hoy no se pueden publicar encuestas y el sábado viviremos una absurda jornada de reflexión, como si a internet, a la comunicación digital y a las redes sociales se le pudiesen poner puertas. Pero se consiente que los partidos con dinero público o conseguido a través de créditos bancarios saturen nuestros buzones con propaganda que nadie les ha pedido.

En mis redes sociales utilizo el hashtag #nostomandecoña – en tono medio en serio, medio en broma – para etiquetar noticias chuscas. Y ésta se lo ha ganado en mayúsculas y negrita #NOSTOMANDECOÑA.

 

Twitter entra en campaña electoral

pajaritoDebates, televisión, otros medios de comunicación, mítines, carteles, redes sociales… ¿cuál es el medio que hoy en día influye más durante el desarrollo de una campaña electoral? No me atrevo a responder tajantemente, pero sí a realizar algunas consideraciones, en concreto, sobre esta campaña electoral que finalizará con las, probablemente, elecciones más inciertas de nuestra democracia:

1.- La tradicional pegada de carteles y los mítines están trasnochados, por lo que son intrascendentes en la captación de votos. A ambos actos solo acuden los fieles que ya tienen la papeleta en el bolsillo. Valen como acto social de partido y punto.

2.- Los debates cobran relevancia, tanto por acción como por omisión. El famoso ‘debate a cuatro’ ha sido el programa de televisión más visto del año, por lo que se sobran comentarios. Para algunos, el ganador fue el que no acudió. Otros consideran que sí que ha supuesto trasvase de votos. Muchos pensamos que, erróneamente, los participantes no utilizaron toda su munición.

3.- Los medios de comunicación siguen teniendo mucha influencia, sobre todo la televisión. Pero horas de radio y portadas en prensa también pueden suponer un espaldarazo para unos y el certificado de defunción para otros. La sobreexposición en los medios es peligrosa, pero ser ‘el candidato invisible’ es mortal.

4.- En esta ocasión, las redes sociales se están destapando como auténticas catalizadoras de la opinión pública. Tienen relevancia, aunque tampoco hay que volverse locos, porque sigue existiendo un mundo real más allá del virtual. Pero, por ejemplo, caer en manos de la trituradora de Twitter puede dejar tocado… y casi hundido.

En las últimas horas la polémica está servida por unos tuits de la escritora Marta Rivera, candidata de Ciudadanos en las listas al Congreso, en las que de su lectura sesgada podría deducirse que amparó la barbarie cometidas por los alemanes contra los judíos. Nada más lejos de la realidad, aunque un par de tuis sacados de contexto se pueden llevar por delante a cualquier candidato.

Yo mismo he hecho un ejercicio de reflexión y he tuiteado lo siguiente:

Seguro que todos los usuarios de las redes sociales tenenos algún tuit considerado, cuando menos, ‘poco adecuado’. Por eso creo que es mucho más justo juzgar a la gente en general y a los candidatos en particular por su trayectoria, y no por 140 caracteres más o menos (des)afortunados.

 

El postureo de los candidatos

IMG_20151128_211746En mi post titulado Colleja a Kant llegué a la conclusion de que esta última semana habíamos asistido a un apasionante debate político-chufletero… y eso que todavía no se había producido la sonrojante actuación musical de Pablo Iglesias ante María Teresa Campos. El postureo de nuestros políticos no tiene límites y todo lo que hacen es poco natural, todo rezuma impostura. Al rollito que se tiró ayer el líder podemita no le fató ningún detalle: rasgueo de guitarrita y canturreo de la nana que le cantaban cuando era pequeño con un toque de reinvindicación social, todo ello en un programa con un perfil de audiencia blandito y con una de las grandes matronas de la televisión poniendo ojitos golosos… de vergüenza ajena.

Después de la semanita que nos han dado nuestros presidenciables, los más osados han propuesto que las televisiones organicen conjuntamente, y en horario de máxima audiencia, un programa que podría llamarse Gran candidato, al más puro estilo del Gran Hermano, en el que todos mostrasen sus miserias. Pero puestos a proponer, creo que sería mucho más interesante que los candidatos se prestasen a sentarse ante el polígrafo de Sálvame Deluxe o, casi mejor, un Adán y Eva con la participación de representantes (y representantas) de todos los partidos políticos.

Si durante estos días, antes de inicarse oficilamente la campaña electoral, han sido capaces de hacer el mamarracho sin ningún pudor, ¿qué no harán por mendigar un voto cuando sientan el vértigo de las urnas? ¡Miedito tengo!

 

Ayuntamientos como el camarote de los hermanos Marx

ayuntamientosPues nada, que ya tenemos las corporaciones municipales formadas y preparadas para empezar a trabajar. En esos primeros días nos tienen entretenidos con que si uno va en bicicleta, la otra en metro y el de más allá ‘a patas’, todo ello salpicado con algún cese-dimisión en tiempo récord, revisión de tuits y de otros diversos desparrames vertidos en redes sociales, y el planteamiento de alguna propuesta que todavía no está claro si será catalogada como ocurrencia o, directamente, como mamarrachada.

Muchos ayuntamientos se han formado después de negociar pactos y, en algunos casos, partos. Como siempre, cada uno ha apelado a que «hemos interpretado el resultado de las urnas y el mandato de la ciudadanía» con el único criterio de pactar según por donde sople el viento. Y por eso en más de un caso nos han deleitado con auténticas exhibiciones de funambulismo.

Los partidos emergentes se han repartido poltronas y concejalías al más puro estilo de la vieja casta, mientras los partidos clásicos – o caducos – se lamen las heridas incapaces de realizar la más mínima autocrítica para entender porque han perdido millones de votos. Lo que resulta más curioso es que ya hay quien está planteando apuestas sobre en qué localidad se producirá la primera moción de censura.

Para terminar, dos reflexiones: la primera, pronunciada por el alcalde de mi ciudad que apeló al sentidiño, porque ojalá que tanto él como todos sus colegas lo tengan presente a la hora de gobernar. La segunda se la copio a Pep Guardiola cuando dijo «lo pasaremos bien», porque se avecina una época de cambios ‘tanto en los fondos como en las formas’ que va a dar mucho juego.

Y sí, ya sé lo que estáis pensando: el título y la foto de este post no los he elegido por casualidad 😉

Floriano y Siutadans, nueva fórmula para hacer el ridículo

Hace unos días durante un encuentro preelectoral con simpatizantes, Carlos Floriano – jefe de campaña del Partido Popular – se refirió a Ciudadanos, el partido liderado por Albert Rivera, intentando llamarles por su nombre en catalán, lo que tuvo como resultado que emplease hasta tres fórmulas distintas, a cada cual más disparatada: Siudatans, Siutadans y Siutatans… Demencial y ridículo.

Los últimos sondeos dan un considerable aumento en intención de voto a Cuidadanos, lo que es lógico que haya provocado el nerviosismo en las filas populares, ya que ven que parte del electorado que pensaban recuperar puede cambiar de opción política. Lo que es deseable es que desde el PP empleen otros argumentos más consistentes para convencer a sus posible votantes, y no se queden en la mamarrachada de intentar desacreditar a uno de sus rivales utilizando, y mal, su nombre en catalán como una burda estrategia para excluirlo del debate a nivel nacional.