Twitter entra en campaña electoral

pajaritoDebates, televisión, otros medios de comunicación, mítines, carteles, redes sociales… ¿cuál es el medio que hoy en día influye más durante el desarrollo de una campaña electoral? No me atrevo a responder tajantemente, pero sí a realizar algunas consideraciones, en concreto, sobre esta campaña electoral que finalizará con las, probablemente, elecciones más inciertas de nuestra democracia:

1.- La tradicional pegada de carteles y los mítines están trasnochados, por lo que son intrascendentes en la captación de votos. A ambos actos solo acuden los fieles que ya tienen la papeleta en el bolsillo. Valen como acto social de partido y punto.

2.- Los debates cobran relevancia, tanto por acción como por omisión. El famoso ‘debate a cuatro’ ha sido el programa de televisión más visto del año, por lo que se sobran comentarios. Para algunos, el ganador fue el que no acudió. Otros consideran que sí que ha supuesto trasvase de votos. Muchos pensamos que, erróneamente, los participantes no utilizaron toda su munición.

3.- Los medios de comunicación siguen teniendo mucha influencia, sobre todo la televisión. Pero horas de radio y portadas en prensa también pueden suponer un espaldarazo para unos y el certificado de defunción para otros. La sobreexposición en los medios es peligrosa, pero ser ‘el candidato invisible’ es mortal.

4.- En esta ocasión, las redes sociales se están destapando como auténticas catalizadoras de la opinión pública. Tienen relevancia, aunque tampoco hay que volverse locos, porque sigue existiendo un mundo real más allá del virtual. Pero, por ejemplo, caer en manos de la trituradora de Twitter puede dejar tocado… y casi hundido.

En las últimas horas la polémica está servida por unos tuits de la escritora Marta Rivera, candidata de Ciudadanos en las listas al Congreso, en las que de su lectura sesgada podría deducirse que amparó la barbarie cometidas por los alemanes contra los judíos. Nada más lejos de la realidad, aunque un par de tuis sacados de contexto se pueden llevar por delante a cualquier candidato.

Yo mismo he hecho un ejercicio de reflexión y he tuiteado lo siguiente:

Seguro que todos los usuarios de las redes sociales tenenos algún tuit considerado, cuando menos, ‘poco adecuado’. Por eso creo que es mucho más justo juzgar a la gente en general y a los candidatos en particular por su trayectoria, y no por 140 caracteres más o menos (des)afortunados.

 

El patético selfie de Carlos Herrera en París

carlos herreraEl pasado viernes el terror se apoderó de la capital francesa tras la sucesión de varios atentados por parte del llamado Estado Islámico. En ese momento las principales televisiones privadas españolas optaron por seguir con su programación – principalmente telebazofia – y no dieron cobertura ni informaron sobre lo que estaba sucediendo en París. Solo el canal público 24 Horas y la privada 13Tv entendieron la gravedad de lo que estaba sucediendo y que los espectadores demandaban información puntual.

Las principales cadenas de radio sí que, una vez más, estuvieron a la altura de las circunstancias informado a sus oyentes. Y, por supuesto, a través de internet, redes sociales y medios digitales se pudo tener conocimiento de cómo se estaban desarrollando los trágicos acontecimientos fruto de la barbarie terrorista.

Pero el domingo todos los medios de comunicación se subieron al carro y se apresuraron a enviar a sus pesos pesados a emitir sus programas en directo desde París. Y el bochorno no se ha hecho esperar.

Hasta el momento el  ridículo más destacado – y que ya ha incendiado las redes sociales – ha sido el protagonizado por Carlos Herrera, director del matinal rafiofónico ‘Herrera en COPE’, quien en la noche del domingo se hizo un selfie delante de la sala de conciertos Bataclan, uno de los lugares donde se vivieron horas de terror y de muerte.

En dicho selfie, el periodista intenta poner cara de compungido delante de cientos de velas, ramos de flores y mensajes de duelo para convertirse en lo que nunca debe hacer un profesional, como es querer ser el protagonista de la noticia. Una tragedia como la sufrida en París casa mal con un selfie y ya no digamos con el postureo. Y si cogemos la foto y nos fijamos solo en la cara del periodista, más bien da la impresión de que bien podría estar sentado en el w.c. o de acabar de salir de tomar copas en un puticlub.

Ante sucesos tan graves como los que se han vivido en la capital francesa, la población necesita y demanda información veraz y contrastada, no espectáculos mediáticos patéticos de dudoso gusto y de nulo interés informativo.

El Día de Galicia más triste

luto_Galicia

El destino, la mala suerte, la imprudencia o, probablemente, la conjunción de varias causas en el momento más inoportuno, convirtieron el pasado miércoles en una gran tragedia lo que tenía que haber sido una noche de fiesta, como preludio de un día festivo para celebrar el Día de Galicia. Además, la fatalidad quiso que fuese precisamente en Santiago de Compostela y en vísperas de las fiestas en honor del Apostol donde un terrible accidente de ferrocarril acabase con la vida de 80 pasajeros, tiñendo de luto y de tristeza una fecha de las consideradas como más felices del calendario. 

No seré yo quien haga desde aquí ninguna conjetura sobre las causas del descarrilamiento; pero sí espero que se investigue hasta el final, se depuren responsabilidades y se tomen las medidas oportunas para que accidentes como éste no vuelvan a suceder jamás. Esto ni les devolverá la vida a las víctimas ni les servirá como consuelo para sus familiares y amigos; pero es la única forma de conseguir algo de este drama que nos ha encogido el corazón a todos. 

Como aficionado y usuario de las redes sociales pude comprobar desde el primer momento como al lado de miles de mensajes de solidaridad y de pésame, se sumaron varios descerebrados que se permitieron hacer chistes y escribir disparates sobre un hecho terrible. Como no quiero ser un monstruo como ellos, no les desearé ningún mal, pero sí que manifiesto que tienen todo mi desprecio como personas. 

Y, lo más triste, es que al lado de estos desalmados también aparecieron algunos mensajes de politiquillos de tres al cuarto que vieron la ocasión de sacar algún rédito político a esta desgracia. Para ellos también toda mi repulsa. 

Otro tema importante es el del comportamiento que han tenido los medios de comunicación. Mi felicitación y mi agradecimiento para los medios públicos gallegos (radio y televisión) que estuvieron desde el primer momento informando y ayudando a la hora de transmitir mensajes de ayuda y de colaboración. Por su parte, la televisión pública española estuvo lenta, torpe y tardó en reaccionar. Y qué decir de las televisiones privadas generalistas que, como siempre, tuvieron un comportamiento vergonzoso, no cambiaron su programación y siguieron emitiendo sus bazofias y su telebasura. Pero eso sí, al día siguiente se pusieron estupendos y se echaron las manos a la cabeza porque el presidente Feijóo, en el Día de Galicia más triste de la historia, emitió un mensaje en gallego, además de recrearse y buscar todo el morbo posible para ganar unas décimas de audiencia. 

Por supuesto en todas las tertulias, tanto en radios como en televisiones, surgieron un montón de tertulianos expertos en ferrocarriles y que conocían como nadie los sistemas técnicos de frenado más avanzados y las medidas de seguridad más sofisticadas. Una vez más se demostró que la osadía de muchos paniaguados no tiene control. 

En la prensa escrita, un poco de todo. Mucho titular sensacionalista y muchas fotos desagradables que no aportan nada a la información. Sé que es muy difícil poner límites a la libertad de prensa y al derecho a la información, pero creo que, en casos como éste, debe primar por encima de todo el respeto hacia las víctimas y sus familiares. 

Sobre este tema quiero recoger un tuit escrito por mi amigo @Laboreiro y que tendría que hacer reflexionar a todos los profesionales de la comunicación: “A los periodistas decentes que quedan en este país les toca velar por la salud de su oficio. Echarle coraje y mojarse”. Ahí lo dejo. 

Dejo para el final mi admiración, mi felicitación y todo mi respeto hacia bomberos, policías, médicos y todo el personal sanitario y de protección civil, todos ellos empleados públicos que dieron una lección de servicio y de entrega a los demás. Y, por supuesto, a todos los ciudadanos anónimos y vecinos de la zona que se volcaron desde el primer momento, demostrando que ante las circunstancias más duras la sociedad civil responde y arrima el hombro. 

Gente muy cercana y muy querida por mí han perdido a algún amigo y a algún compañero de trabajo. Comparto con ellos su tristeza y solo me queda enviar un mensaje de apoyo y de pésame a los familiares de las víctimas, y mi deseo de que todos los heridos se recuperen lo más pronto posible.