El debate sobre los debates

debateDebates a dos, debates a cuatro, debates en la televisión pública o en las privadas, quién moderará los debates, qué formato tendrán los debates… Pues en éstas andan los principales partidos que volverán a presentarse a las elecciones del próximo 26 de junio con los mismos cabezas de lista que fueron incapaces de pactar para formar gobierno.

Acreditada su nula disposición para mover sus posturas en búsqueda del bien común, cinco meses después todos siguen mirándose el ombliguito, buscando única y exclusivamente su beneficio personal y partidista. Si antes de las pasadas elecciones Rajoy solo quiso debatir con Pedro Sánchez y éste a su vez insistió en participar en el formato ‘a cuatro’, ahora le han dado la vuelta a la tortilla, y mientras el presidente en funciones prefiere un totum revolutum antes que otorgarle al candidato socialista el papel de alternativa de gobierno, Sánchez se muestra reacio a participar en ese formato, ya que sabe que tendrá que repeler munición enemiga desde derecha, izquierda y centro.

Y a todo esto, después de esta campaña electoral en la que llevamos enfangados casi medio año, ¿qué incidencia puede tener un debate en la decisión de los votantes? ¿o es que realmente se creen que somos más bobos de lo que parecemos?

Twitter entra en campaña electoral

pajaritoDebates, televisión, otros medios de comunicación, mítines, carteles, redes sociales… ¿cuál es el medio que hoy en día influye más durante el desarrollo de una campaña electoral? No me atrevo a responder tajantemente, pero sí a realizar algunas consideraciones, en concreto, sobre esta campaña electoral que finalizará con las, probablemente, elecciones más inciertas de nuestra democracia:

1.- La tradicional pegada de carteles y los mítines están trasnochados, por lo que son intrascendentes en la captación de votos. A ambos actos solo acuden los fieles que ya tienen la papeleta en el bolsillo. Valen como acto social de partido y punto.

2.- Los debates cobran relevancia, tanto por acción como por omisión. El famoso ‘debate a cuatro’ ha sido el programa de televisión más visto del año, por lo que se sobran comentarios. Para algunos, el ganador fue el que no acudió. Otros consideran que sí que ha supuesto trasvase de votos. Muchos pensamos que, erróneamente, los participantes no utilizaron toda su munición.

3.- Los medios de comunicación siguen teniendo mucha influencia, sobre todo la televisión. Pero horas de radio y portadas en prensa también pueden suponer un espaldarazo para unos y el certificado de defunción para otros. La sobreexposición en los medios es peligrosa, pero ser ‘el candidato invisible’ es mortal.

4.- En esta ocasión, las redes sociales se están destapando como auténticas catalizadoras de la opinión pública. Tienen relevancia, aunque tampoco hay que volverse locos, porque sigue existiendo un mundo real más allá del virtual. Pero, por ejemplo, caer en manos de la trituradora de Twitter puede dejar tocado… y casi hundido.

En las últimas horas la polémica está servida por unos tuits de la escritora Marta Rivera, candidata de Ciudadanos en las listas al Congreso, en las que de su lectura sesgada podría deducirse que amparó la barbarie cometidas por los alemanes contra los judíos. Nada más lejos de la realidad, aunque un par de tuis sacados de contexto se pueden llevar por delante a cualquier candidato.

Yo mismo he hecho un ejercicio de reflexión y he tuiteado lo siguiente:

Seguro que todos los usuarios de las redes sociales tenenos algún tuit considerado, cuando menos, ‘poco adecuado’. Por eso creo que es mucho más justo juzgar a la gente en general y a los candidatos en particular por su trayectoria, y no por 140 caracteres más o menos (des)afortunados.