Prohibidas las tardes de bocata y fútbol

prohibido_jugarMe envía un amiguete tuitero la foto que ilustra este post, tomada en un parque infantil de una localidad valenciana, en la que se ve que en ese parque los niños tienen prohibido jugar al fútbol… Y no salgo de mi asombro. Me gustaría pensar que dicha prohibición se refiere a que no pueden jugar mangallones* dando balonazos al tuntún. Pero si estamos hablando de un parque infantil, no sé qué daño pueden hacer niños pequeños intentando dar sus primeras patadas a una pelota.

Esta foto la he visto el mismo día en el que la OMS comunicó que comer carnes procesadas – entre las que se encuentran los embutidos – ponen en riesgo nuestra salud. Y lo primero que me vino a la cabeza fueron recuerdos de mi infancia, con tardes en las que al salir del colegio jugaba con mis amigos partidos de fútbol interminables en una plaza cerca de nuestras casas, mientras merendábamos un bocata de chorizo o pan con chocolate.

No soy médico, por lo que no voy a ser tan osado de reírme del estudio de la OMS. Pero sí que me atrevo a decir que prefiero que nuestros hijos jueguen al fútbol en los parques y se zampen un bocadillo de salchichón, en vez de estar tirados en un sofá viendo la televisión o jugando a las maquinitas, atiborrándose de bollería inclasificable.

Como soy un apasionado del fútbol, confieso que disfruto tanto viendo un partido de la Champions como a un grupo de pequeñajos corriendo como pollos sin cabeza detrás de un balón. Por culpa de intereses empresariales espurios, este año ya me han puesto difícil lo de ver los partidos de la máxima competición europea por equipos; solo espero que ahora tampoco me priven de contemplar a los niños jugando en los parques.

(*) Término gallego que se traduce como grandullón.

Ojalá nos gobernasen los buenos

filosofia

Ya sé que la filosofía no está de moda. Pero esta mañana hablando sobre la mediocridad de nuestra clase política recordé que hace años había leído algo muy interesante sobre este tema, probablemente escrito por Platón.

Me he pasado parte de esta tarde investigando y, tras comprobar que aún conservo una memoria aceptable, he localizado el texto que quería. Efectivamente es un párrafo del libro La República escrito por Platón, quien  pone en boca de Sócrates el siguiente argumento:

«Los buenos no apetecen el gobierno por las riquezas ni por la honra, porque no son ambiciosos. Ahora bien, el mejor castigo para un hombre que no se decide a gobernar, es de ser gobernado por otro inferior a él, y el temor a ese castigo determina a los hombre de bien a intervenir en los asuntos públicos, y se mezclan a ellos, no por interés personal, ni por placer, sino por necesidad».

Fin de la cita.

Entre el debate y la charlotada

salvados

Continúa la resaca sobre el pseudodebate organizado por Jordi Évole para su programa Salvados, emitido por la Sexta el domingo pasado, y en el que participaron las cabezas visibles de Podemos y Ciudadanos.

Me parece bastante pretencioso calificar como ‘debate entre dos candidatos a la presidencia del Gobierno’ a lo que fue realmente una charla en tono amigable entre los dos líderes de los llamados ‘partidos emergentes’, Pablo Iglesias y Albert Rivera, a los que en algún momento solo les faltó comerse a besos ante la mirada golosa del presentador. El resultado fue, sin duda, un gran espectáculo televisivo dirigido por Jordi Évole, que consiguió ni más ni menos lo que pretendía: que la Sexta arrasase en audiencia.

Pero si hay algo contrario a lo que es propiamente un debate es un programa grabado, editado, montado, recortado, ‘tuneado’ y finalmente emitido. Por ejemplo, ya se ha conocido el dato de que la grabación duró sobre 120 minutos, de los cuales hemos visto 75. ¿Qué ha pasado con los 45 minutos restantes?

‘Salvados’ también incendió las redes sociales, siendo trending topic en Twitter durante varias horas. Desde mi cuenta @AleguimaD opiné sobre este tema y aquí os muestro una selección de mis tuits utilizando en muchos de ellos mi hashtag preferido #nostomandecoña:

Iglesias, Roures y la justicia social

Iglesias_MonederoDespués de estar mareando la perdiz, Pablo Iglesias no acudió a la recepión oficial con motivo de la celebración de la fiesta nacional española porque, según dijo, «mi presencia es más útil en la defensa de los derechos y la justicia social que en esos actos». La gilipollez – con perdón – se comenta sola.

Pero sí que acudió a la fiesta – también asistió Monedero – que, con motivo de su 65 cumpleaños, organizó Roures, el millonario marxista presidente de Mediapro y el mandamás, entre otros medios de comunicación, de la Sexta, la televisión que sirvió como rampa de lanzamiento mediático para Iglesias y su camarilla.

En favor de Iglesias hay que reconocer que es un tipo agradecido y que quiso acompañar a quien tanto debe en un día tan señalado, porque sabe que sin el todopoderoso Roures y sus palmeros hoy no sería eurodiputado ni estaría viviendo a la sopa boba.

Además, ¡qué coño!, ante una fiesta en un palacete y con un catering preparado por cocineros que no saben qué hacer con tantas estrellas Michelín, «la defensa de los derechos y la justicia social» bien pueden esperar unas horas y mejor hacerla con el estómago lleno, habrá pensado el líder podemita.

Del coñazo al tostón hay un gran trecho

desfileEn 2008 y en vísperas del 12 de octubre, Mariano Rajoy – en aquel momento líder de la oposición – le confesó a Javier Arenas durante el transcurso de un acto de partido “mañana tengo el coñazo del desfile… en fin, un plan apasionante”. Dicho comentario provocó no pocas risas, a la vez que duras críticas por parte de sus adversarios políticos.

Este año, en vísperas de la misma celebración, Pablo Iglesias declaró en una entrevista en la Sexta que no acudiría a los actos de la Fiesta Nacional por considerarlos ‘un tostón’. Días antes, tras demostrarse que era falsa su acusación inicial de que no asistiría porque no había sido invitado, había afirmado que durante el tiempo del desfile tenía que dedicarse a la justicia social. Vamos, que en una sola semana dio muestras de un sonrojante papanatismo político.

Las desafortunadas palabras de Rajoy en 2008, que a las pocas horas aclaró alegando que se trataba de una «expresión coloquial propia de una conversación de ámbito privado», sirvieron para que los socialistas le atizasen, le exigiesen disculpas oficiales y le acusasen de «poco respeto» a las Fuerzas Armadas y a la fiesta nacional del Día de la Hispanidad.

Haste al momento no se tienen noticias de que esos mismos socialistas, tan defensores como parecían ese día del desfile, le hayan pedido explicaciones al líder de Podemos sobre su bochornoso comportamiento en una fecha tan señalada.

¿Será porque consideran que es mucho más grave un ‘coñazo’ que un ‘tostón’? ¿O será que no quieren enfrentarse a su compañero de cama en no pocos gobiernos municipales y autonómicos? Pues que tengan cuidado porque esta indefinición puede llevarse por delante el ‘socialismo de la señorita Pepis’ en el que ha convertido Pedro Sánchez a un partido histórico como el PSOE.