Mi primer medio maratón

coruña21 (2)El pasado 24 de febrero cumplí uno de los retos que me había marcado para este año: correr un medio maratón. Mi primer objetivo era acabarlo y el segundo correr los 21,097 kms en menos de dos horas, reto conseguido al parar el cronómetro en 1:53:00. Como no podía ser de otra forma, también me hacía ilusión disputar mi primera carrera de larga distancia en mi ciudad de La Coruña y qué mejor ocasión que participar en el V Medio Maratón Coruña21.

La carrera, en la que participamos cerca de 1.200 corredores, comenzó con frío y lluvia, tiempo que nos acompañó durante los primeros 45 minutos, para ir mejorando hasta acabar con un día soleado lo que hizo muy especial el momento de la llegada a la meta, ya que muchos espectadores se acercaron a animar a los participantes.

El recorrido transcurrió por un circuito al que había que dar tres vueltas, con salida desde el Obelisco en dirección al muelle de Oza, vuelta hasta Puerta Real y paso por la línea de salida. El circuito totalmente llano resultó perfecto para los corredores que debutábamos en esa distancia, aunque motivó alguna crítica al considerar que en nuestra ciudad podía marcarse un recorrido más atractivo.

La organización me pareció perfecta, y es de agradecer el trabajo realizado por los voluntarios, atentos a cualquier incidencia durante toda la carrera, proporcionandonos agua en diversos puntos establecidos a lo largo del circuito y ayudando en la llegada a la recuperación de los corredores tras el esfuerzo realizado.

Pero correr un medio maratón tiene un peligro: que engancha. Sí, sé que muchos lectores no se creen lo que acabo de escribir, pero seguro que los que salen a correr varios días a la semana saben de lo que le estoy hablando. Y así al acabar la carrera ya estaba consultando el calendario para ver en qué otras pruebas de esas características podría participar. Entre mis planes, y tras no poder acudir a la Vigo-Baiona del pasado domingo, están correr el 21 de abril en La Coruña la prueba de 10 kms que formará parte de la gran cita del Maratón Coruña42, distancia en la que todavía no me atrevo a participar, y el 28 de abril la Medio Maratón de Madrid, encuadrado dentro del Rock’n’Roll Madrid Maratón.

Así es que si estoy contento tras haber corrido «una media», no sé lo que puedo sentir si en alguna ocasión soy capaz de correr la mítica distancia de los 42,195 kms… ¡tendré que intentarlo!

Correr no es de cobardes

correrDesde el pasado verano he retomado una actividad deportiva que tenía un poco olvidada y que, como ya me imaginaba, me ha vuelto a enganchar: salir a correr. Si existe un deporte agradecido, éste es calzarse unas zapatillas y comenzar a hacer kilómetros, ya que ha medida que vamos entrenando nuestro propio cuerpo nos marcará los límites y nos irá pidiendo que aumentemos la dosis.

Además a finales de noviembre tuve la ocasión de correr la II Legua Solidaria RSD Hípica-Malawi, organizada por el Movimiento Nambuna Malawi, que se disputó por el paseo marítimo de La Coruña con un recorrido de 7.400 metros, con salida y llegada en las instalaciones de la RSDH. Ese día disfruté tanto con una carrera muy bien organizada y con un gran ambiente que me propuse seguir participando en otras. Así, y tras no poder correr en la San Silvestre coruñesa, el pasado domingo 3 de febrero corrí la III Carrera Popular Torre de Hércules, y tengo previsto disputar el V Medio Maratón Coruña21 el próximo día 24.

Para ir contando mis experiencias en éstas y en otras carreras he creado, dentro de mi blog Con dos cubitos, una nueva categoría titulada Correr no es de cobardes, en la que también comentaré mis entrenamientos y os indicaré cuales son mis recorridos favoritos.

Y, por supuesto, invito a mis “lectores-corredores” a que participéis con vuestros comentarios para intercambiar información sobre todo aquello que pueda hacer que disfrutemos, si es posible todavía más, del simple hecho de salir a correr.

Carreras populares

carrera torre de hércules(1)El pasado domingo 3 de febrero participé en la III Carrera Popular Torre de Hércules, que se celebró en La Coruña, con un recorrido de 7.000 metros y una participación que sobrepasó, entre todas las categorías, los mil corredores.

Gente de todas las edades nos dimos cita para practicar deporte corriendo por una de las zonas más bellas de nuestra ciudad, en una mañana espléndida para la práctica de cualquier actividad al aire libre. A las 10 de la mañana se diputaron las pruebas en las que corrieron los atletas más pequeños, y a las 12:15h se dio la salida para la carrera absoluta.

Tras salir de la explanada situada en la zona de la Torre de Hércules, pasamos por los menhires, llegamos a Adormideras y desde allí enfilamos la primera dificultad, subiendo la dura cuesta que, dejando el Club de Mar a nuestra izquierda, nos llevó hasta el paseo marítimo; desde ahí bajamos en dirección al Castillo de San Antón, pasando por delante de la R.S.D. Hípica, girando a la altura del Real Club Náutico.

La vuelta  era el mismo circuito en dirección al faro, por lo que prácticamente todo el recorrido fue en subida, lo que hizo que los corredores fuésemos mostrando síntomas de fatiga. Pero el plato fuerte estaba por llegar, ya que la llegada estaba situada al pié de la Torre de Hércules, por lo que os puedo asegurar que esos últimos doscientos metros han sido, probablemente, los más largos de mi vida. Por eso resultó tan de agradecer los gritos de ánimo que se escuchaban por parte del numeroso público que se dio cita en el tramo final de la carrera.Al llegar, sonrisas y caras de satisfacción por haber alcanzado la meta, mientras, quien más y quien menos, mirábamos el tiempo que habíamos realizado para comprobar si el entrenamiento de los días anteriores había dado sus frutos.

Con esta pequeña crónica quiero animar a los clubes de nuestra ciudad a que sigan organizando eventos deportivos, a las instituciones que presten su apoyo económico y en infraestructura para fomentar hábitos de vida saludables entre los ciudadanos, y a las empresas que presten su colaboración, ya que les puedo asegurar que es la mejor inversión publicitaria que pueden realizar.

Salir a correr es una actividad placentera que se puede practicar a cualquier edad y en cualquier sitio. Además hoy en día se celebran carreras populares con bastante asiduidad en muchas localidades, y sobre distintas distancias; así es que calzaros las zapatillas, disfrutar del placer que provocar trotar por vuestra ciudad y, al acabar, no olvidéis tomaros una bebida isotónica con dos cubitos.

El segundo milagro de Lendoiro

Tras decretar la Agencia Tributaria el embargo de las cuentas y de todos los ingresos del R.C. Deportivo de La Coruña, y mientras se espera que el presidente Lendoiro tome la decisión de solicitar el concurso de acreedores, desde Con dos cubitos nos hacemos eco del post publicado en Bajarla al pasto titulado El segundo milagro de Lendoiro, y nos sumamos al mensaje de apoyo al club resumido en el grito de ¡FORZA DEPOR!!!

 

Amor y odio entre política y deporte

El pasado domingo en el Camp Nou se vivió un episodio en el que participaron de la mano la política o el fútbol, o mejor dicho, la política se benefició de la repercusión mediática de una competición deportiva para utilizarla como altavoz de su mensaje. En esta ocasión, los políticos catalanes, con el asentimiento de los dirigentes del F.C. Barcelona, encabezados por su presidente Sandro Rosell, utilizaron la trascendencia de un Barça-Real Madrid para pedir la independencia de Cataluña.

También es cierto que este acto fue magnificado por parte de los medios de comunicación, como si fuese la primera vez en la que en un estadio confluían política y deporte, cuando la historia está llena de ejemplos de las veces en las que la política ha utilizado acontecimientos deportivos relevantes para ponerlos al servicio de sus intereses.

La mayor cita del deporte a nivel mundial se produce cada cuatro años con la celebración de los Juegos Olímpicos, muchas de cuyas ediciones también estuvieron salpicadas de decisiones políticas que acabaron influyendo en su desarrollo.

Así los JJ.OO. de Berlín’36 fueron unos juegos polémicos por la presencia de Hitler, aunque le habían sido concedidos a Alemania en el año 1931, más de una año antes de que el führer accediese al poder. Famoso fue el desplante que el gobierno alemán dispensó a Jesse Owens, atleta americano de raza negra que fue la estrella de los Juegos, aunque posteriormente en sus memorias confesó que lo que de verdad le había dolido fue que Roosevelt no le recibió en la Casa Blanca, al estar en vísperas de elecciones y necesitar el voto de los electores de los estados del sur. Destacar también que España, por motivos políticos, boicoteó y no participó en estos Juegos.

Ahora bien, para boicots, el sufrido en los JJ.OO. de Moscú’80. En plena guerra fría, y tras la invasión de Afganistán por parte de ejército de la Unión Soviética, Estados Unidos decidió boicotearlos, a solo seis meses de su inicio, con la amenaza por parte del presidente Carter de revocar el pasaporte a los atletas norteamericanos que participasen. Sesenta y cinco países, como los aliados americanos Alemania Occidental, Canadá y Japón, se sumaron al boicot, así como la República Popular China, enemistada con la URSS. Otros países, entre ellos Gran Bretaña, Australia, Francia o España, apoyaron el boicot, pero aún así estuvieron en los juegos, aunque bajo la bandera olímpica o bajo la bandera de su respectivo comité olímpico.

Cuatro años más tarde, en Los Ángeles’84, catorce países del bloque del éste, liderados por la Unión Soviética, devolvieron el boicot, destacando las ausencias de los atletas de Alemania Oriental y Bulgaria.

Y, por supuesto, el plano doméstico y balompédico también está salpicado de constantes encuentros y desencuentros entre el fútbol y la política. Así el inefable Jesús Gil, implicado en incontables causas judiciales, llegó a declarar ante el juez que “como trabajaba en una única mesa despacho, en la que atendía asuntos del Atlético de Madrid, del Ayuntamiento de Marbella y sus negocios particulares, podría ser que, en alguna ocasión, se hubiesen entremezclado los papeles de unos asuntos con otros”… sencillamente delirante.

Otro hervidero en el que el poder político, económico y financiero se ha servido del fútbol, y viceversa, es el palco del Santiago Bernabéu. Y no hace falta irnos a los tiempos en los que presidía el club el hombre que da nombre al estadio, y en el que se celebraban constantes actos de enaltecimiento y adhesión al régimen de la época. En los últimos años, es sabido que trascendentes decisiones políticas y financieras se han tomado en dicho antepalco entre copas y canapés, ya que tanto políticos de todas las tendencias como los empresarios más poderosos son visitantes asiduos a dicho palco. Así, lo normal es ver a Florentino Pérez rodeado de caras conocidas, como Aznar, Rubalcaba, Bermejo, Rato, Blesa, Del Rivero, Villar Mir…

También es muy curioso comprobar como los políticos de turno se suman como auténticos forofos a cualquier celebración deportiva. Tras las victorias este año del Real Madrid en la liga y del Atlético de Madrid en la Europa League resultó muy chusco ver a Esperanza Aguirre y a Ana Botella dando saltitos y emitiendo grititos embutidas en las camisetas de los dos equipos de la capital… el ridículo no importa si a cambio se consiguen un puñado de votos.

Como destacado desencuentro, hay que recordar el desplante que sufrió el Príncipe de Asturias en la última final de la Copa del Rey de fútbol. Y no me refiero a los silbidos emitidos por numerosos aficionados mientras sonaba el himno español, que apenas duraron 10-15 segundos según relaté en un post publicado en el blog Bajarla al pasto, sino a la ausencia de la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, una de las anfitrionas del evento, y a la negativa por parte de Florentino Pérez de ceder el estadio del Real Madrid para la disputa de dicho partido, alegando una inaplazable reforma de sus retretes (esperemos que fuesen los de todas las localidades, no sólo la de los situados en el palco que albergatan insignes traseros como los anteriormente relacionados).

Particularmente, me molesta que los gobernantes se aprovechen de los acontecimientos deportivos para transmitir sus mensajes, sean del signo que sean, y me desagrada que los dirigentes deportivos se bajen los pantaloncitos por la media pierna ante el poder y se presten a servir de altavoces de las intenciones de los mandamases del momento. Pero, por desgracia, ya sabemos que los tentáculos de la política llegan a todas partes y, lo malo, es que generan tensiones innecesarias que, en el caso que nos ocupa, no tienen nada que ver ni con el deporte en general ni con el fútbol en particular.

Porque, seguro que están conmigo, pocos placeres hay en la vida más intensos que sentarse cómodamente, servirse una copa con dos cubitos y disfrutar de un buen partido de fútbol o de cualquier otro acontecimiento deportivo.