Mi quiniela ministerial

Desde la noche del pasado 20 de noviembre y hasta que Rajoy sea investido Presidente y anuncie la composición de su Gobierno, uno de los temas principales de cualquier conversación es especular con quiénes serán nombrados ministros. Si esto lo llevamos tanto a las tertulias radiofónicas y televisivas como a las páginas de los periódicos, veremos la capacidad de inventiva de la mayoría de nuestros prestigiosos periodistas, amparando siempre sus informaciones “en una fuente cercana al próximo presidente que no puedo desvelar”.

Así es que desde este blog tampoco voy a ser menos y quiero compartir con mis queridos lectores mi quiniela ministerial. Descartados, por una parte Cospedal, Arenas y Feijoó, quienes en estos momentos no pueden abandonar sus compromisos con sus Comunidades Autónomas, y, por otra, Rodrigo Rato, quien ya está bastante ocupado colocando a sus candidatos, mi apuesta es la siguiente:

El puesto de Presidente del Gobierno es el que no admite ninguna duda: en el caso de Mariano Rajoy, tras las derrotas electorales de 2004 y 2008, se puede decir que a la tercera va la vencida, y tendrá la responsabilidad, y casi la obligación, de acertar en los nombramientos de los miembros de su ejecutivo.

A su lado, y como persona de máxima confianza, estará Soraya Sáenz de Santamaría, que aglutinará en su puesto la Vicepresidencia política, el Ministerio de Presidencia y será, además, la Portavoz del Gobierno.

El Ministerio de Economía y Hacienda, sin duda el puesto más importante dada la situación actual de crisis, lo ocupará Cristobal Montoro, hombre de confianza de Rodrigo Rato, con lo que éste coloca una pieza en un lugar de privilegio y así se asegura su influencia en las decisiones de gran calado.

Miguel Arias Cañete es el principal candidato a ocupar el Ministerio de Asuntos Exteriores. En esta legislatura jugará un papel fundamental conseguir relaciones fluidas con la Unión Europea, y ahí la experiencia del exministro de Aznar puede jugar un papel destacado.

El Ministerio de Justicia será el destino de Alberto Ruiz-Gallardón. El todavía alcalde de Madrid abandonará su puesto en el consistorio madrileño para afrontar el reto de realizar una profunda reforma en el sistema judicial español, amparándose en sus conocimientos jurídicos, ya que proviene de la carrera fiscal.

Un Ministerio que no cuenta con muchos candidatos es el de Defensa, que podría ser para Pío García Escudero, tras su labor realizada durante años en el Senado. Para el Ministerio de Interior suena Ignacio Astarloa, experto en la lucha antiterrorista, y que probablemente le arrebate el puesto a Antonio Basagoiti, a quien Rajoy prefiere mantener en el País Vasco.

El canario José Manuel Soria cuenta con muchas papeletas para abandonar las islas para hacerse cargo del Ministerio de Fomento, un puesto muy goloso en época de bonanza económica, pero en el que habrá que tener mucha capacidad de negociación ante los recortes previstos. Elvira Rodríguez, exministra de Aznar y persona del entorno de Rato, es la principal candidata a dirigir el Ministerio de Medio Ambiente, Mundo Rural y Marino.

La directora de la campaña del Partido Popular, Ana Mato, será recompensada con un puesto como ministra, que bien pudiera ser el que salga de la unión de Educación y Cultura, con un importante apartado para Deportes. Otro de los políticos populares más fieles y cercanos a Rajoy, Esteban González Pons, se hará cargo de un nuevo Ministerio integrado por Trabajo y el antiguo de Industria, Turismo y Comercio. Para finalizar, es más que probable que Ana Pastor vuelva a ser nombrada titular del Ministerio de Sanidad y Políticas Sociales, cargo que ya ocupó entre los años 2002 y 2004.

Al margen de los ministros, Rajoy también se acordará de Jorge Moragas, al que quiere tener a su lado como Jefe de Gabinete, lo que en la práctica equivale a ser el encargado de «la fontanería» de la Moncloa. También tendrá relevancia el puesto de Presidente del Congreso; y más en esa ocasión, en la que estarán presentes el mayor número de partidos políticos de todas las legislaturas, y entre ellos Amaiur. Probablemente el catalán Jorge Fernández Díaz sea el elegido para mantener el buen orden parlamentario.

Para finalizar, dos pesos pesados dentro del partido, como Federico Trillo y Josep Piqué, puede que reciban algún importante encargo. Probablemente, Luis de Guindos sea nombrado Gobernador del Banco de España. Y atentos a este nombre: Pilar Rojo, presidenta del Parlamento Gallego, y persona integrante del círculo íntimo de Rajoy.

Ésta es mi apuesta, meditada mientras disfruto de una copa con dos cubitos. Y, una vez que Rajoy anuncie la composición de su gobierno, me comprometo a comentar en un nuevo post si mis predicciones se han cumplido o no.

Y mientras esperamos que llegue ese día, animo a mis queridos lectores a que compartan sus predicciones… ¡hagan juego, señores!

Reflexiones tras las elecciones generales

Después de una campaña electoral eterna, ya que suena a broma que quieran hacernos creer que realmente dura quince días, el pasado día 20 de noviembre se celebraron las elecciones generales, a las que estábamos convocados a participar más de 34 millones de ciudadanos, de los cuales 200.000 eran jóvenes que podían votar por primera vez. Tras la proclamación de los resultados definitivos es el momento de hacer algunas reflexiones en voz alta:

a) Acudieron a las urnas 24,5 millones de votantes, lo que dio un porcentaje del 71,69% de participación, una cifra acorde con la media de otras citas electorales, pero que en esta ocasión pude considerarse un poco baja ya que era mucho lo que estaba en juego.

b) El Partido Popular ha resultado el vencedor tras conseguir la mayoría absoluta con sus casi 11 millones de votos, lo que le permitirá gobernar en solitario durante los próximos cuatro años. Sería deseable que el Gobierno liderado por Rajoy supiese administrar esta amplia mayoría, y fuese generoso a la hora de ofrecer y de llegar a pactos y acuerdos con otras formaciones políticas, ya que de la situación actual de crisis sólo se podrá salir con el esfuerzo y el apoyo de todos. Además, sería un tremendo error que actuase con afán revisionista en temas de contenidos de derechos sociales alcanzados en las anteriores dos legislaturas, ya que lo único que podrían conseguir sería abrir una brecha entre sus votantes más radicales y el resto de la sociedad.

Por otra parte, tanto la Unión Europea como los mercados financieros han recibido los resultados con indiferencia, ya que un simple cambio de gobernante con un nuevo discurso no hace que mejore la situación; habrá que esperar a ver qué medidas toma el nuevo gobierno para comprobar si consigue reactivar la confianza en nuestra economía y que vuelvan los inversores. En otras palabras, se necesitan hechos y no buenas palabras.

c) El gran derrotado ha sido el Partido Socialista que, tras casi ocho años en el poder, ha perdido más de cuatro millones de votos, lo que le ha llevado a conseguir uno de sus peores resultados de nuestra reciente historia democrática. Sería importante que el partido que está destinado a ejercer una dura labor de control y de oposición reaccionase pronto y que, tras la celebración más que probable de un congreso en los primeros meses del año próximo, elija a un líder con amplio respaldo dentro sus bases.

La duda está en quienes se presentarán para esa tarea. Rubalcaba, una vez más, estará al servicio del partido y dispuesto a seguir, aunque haya quedado tocado tras el descalabro electoral; Chacón aguardaba su oportunidad y ahora puede que la tenga, aunque también está señalada como responsable del mal resultado obtenido en Cataluña; y la incertidumbre está en si aparecerá una tercera opción, con pocas cargas del pasado,  capaz de representar una nueva vía en la que apoyarse los socialistas para recuperar el terreno perdido y el voto de muchos desencantados con su gestión de los últimos años.

d) Nuestro sistema electoral, basado en la Ley D’Hondt, sigue propiciando que exista un bipartidismo contra el que los partidos minoritarios están dispuestos a plantar batalla. Así, principalmente, tanto desde IU como desde UPyD, principales receptores del voto de castigo al PSOE, se ha escuchado un clamor pidiendo una reforma de la ley electoral, ya que consideran que el sistema actual se ha quedado desfasado y provoca graves injusticias. Para cambiar dicha ley, los dos principales partidos tendrían que ponerse de acuerdo, cosa muy improbable ya que serían ellos los que saldrían perdiendo con otro sistema de reparto de escaños.

e) Otras cuestiones destacadas son la fuerte subida de CiU y la irrupción en el panorama político nacional de Amaiur, como representante de la izquierda abertzale. Los convergentes, como es habitual, utilizarán su fuerza electoral para ofrecer su apoyo al gobierno a cambio de conseguir nuevas prebendas para sus específicos intereses territoriales. En cuanto a la nueva formación vasca, está por ver cuáles son realmente sus intenciones políticas, amparadas en un amplio apoyo electoral, lo que les ha servido para restar protagonismo a un triste y descolocado PNV.

f) En estas elecciones también han conseguido representación varios partidos minoritarios, lo que da una presencia total de trece formaciones políticas diferentes, siendo ésta la legislatura en la que se darán cita un mayor número de siglas. Entre ellas, y como gallego que soy, no me resisto a nombrar al BNG que, con sus dos actas de diputado, ya ha declarado que intentará que el nombre de Galicia se escuche en el parlamento.

g) Y la última cuestión sería el saber qué papel ha jugado el movimiento de los denominados indignados en este proceso electoral: ¿sus manifestaciones y concentraciones han tenido alguna incidencia en el resultado?, ¿en qué número han acudido a votar? ¿o deberían canalizar sus propuestas y sus protestas a través de alguna formación política?

Tras estas reflexiones, me dirijo una vez más a mis lectores para pedirles que, con sosiego y disfrutando de una copa con dos cubitos, compartan sus impresiones y sus valoraciones.

Radiografía de la situación actual

La medianoche del pasado día 3 de noviembre se dio el pistoletazo de salida a la campaña electoral que concluirá con la celebración de las elecciones generales del próximo día 20 de este mismo mes. Lo primero que llama la atención es que si la campaña electoral ha comenzado hace unos días, ¿qué se supone que era todo lo que hemos estado viviendo y aguantando en los últimos meses? Porque, menos gobernar los unos y ejercer la oposición los otros, nuestros mal llamados padres de la patria llevan instalados en la refriega política desde hace, por lo menos, dos años. Tampoco tengo ninguna duda sobre que, tras los resultados del 20N, el día 21 de noviembre comenzará la campaña electoral para las elecciones generales previstas para el 2015.

Uno de los actos centrales y más esperados será el debate televisado que el día 7 enfrentará a Rubalcaba y a Rajoy, los dos principales candidatos a conseguir la Presidencia del Gobierno. Según informaciones aparecidas en las últimas horas, el coste de dicho debate ascenderá a más de medio millón de euros, lo que ya ha provocado la aparición de las primeras voces discordantes, canalizadas sobre todo a través de las redes sociales. Y es que, realmente, se nos plantean varias preguntas: ¿qué porcentaje de voto se decidirá tras la celebración de este debate? ¿y después de toda la campaña electoral, con todo el gasto que acarrea? ¿tiene sentido afrontar el  disparatado coste económico de algo que puede que no tenga mucha incidencia en la decisión de los votantes?

Por lo menos, esperemos que todas las fuerzas políticas se centren en debatir sobre los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos. En estos momentos los temas principales son, sin ninguna duda, el paro y la crisis económica, pero entendida ésta como las dificultades que tienen la mayoría de las familias para llegar a fin de mes. Hago esta matización porque la semana pasada en la reunión del G-20 se habló de la crisis, pero desde el punto de vista de salvar y acudir al rescate de los grandes bancos y de las bolsas, es decir, de los llamados “mercados financieros”, que nadie sabe realmente lo que son, pero que, en definitiva, son quienes nos mangonean y nos han llevado a esta situación. Pero no se les ha escuchado ni una palabra en favor del cuidadanito de a pie, que no sabe cuánto tiempo más podrá seguir aguantando esta dura situación.

Querido lectores, estamos en plena campaña electoral; aunque nos lo propongamos, tendremos difícil abstraernos a ella, así es que os animo a seguirla, a participar y a debatir, y os invito a que, ante una copa con dos cubitos, manifestéis vuestras opiniones a través de este foro.

Nuestros políticos indiscretos

Aunque nuestros políticos se cren que pertenecen a una casta especial, y por eso disponen de prebendas inaccesibles para sus súbditos, en la práctica demuestran que son personas normales y corrientes, y que, como tales, cometen errores y deslices. Últimamente ha habido varios casos de meteduras de pata, que han sido recogidas por los indiscretos micrófonos de los periodistas que cumplían con su trabajo, por lo que es un momento oportuno para recordar las más simpáticas:

. Federico Trillo: ocupó dos relevantes puestos durante las dos legislaturas presididas por Aznar. En la primera, como presidente del Congreso de los Diputados, dejó para la historia su recordado “manda huevos…”. Posteriormente, como Ministro de Defensa, soltó el grito marcial de “¡viva Honduras!”… ¡cuando se encontraba en El Salvador!

. José María Aznar: hay que reconocer que un tipo sin ninguna gracia, como el expresidente Aznar, tuvo su chispa cuando los micrófonos captaron su famoso “vaya coñazo que he soltado”, tras atizar un rollo macabeo ante el Parlamento Europeo.

. Jordi Sevilla: vista la situación económica actual, da miedo recordar la frase del ministro “lo que tú necesitas saber para esto… son dos tardes”  dirigido al presidente Zapatero, tras haber metido la pata durante una intervención sobre temas de economía.

. Zapatero: impagable su “everyday bonsáis” mientras le enseñaba al canciller Schroeder los jardines de la Moncloa. Y, aunque esta otra frase no fue pronunciada en un descuido, y sí en un discurso con motivo de la Cumbre del Clima en Copenhague, no podemos dejarla pasar: “la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Los asistentes a dicha cumbre todavía se están rascando la cabeza pensando en qué demonios les habría querido decir.

. Rajoy: la única vez que consiguió que todos los españoles estuviésemos de acuerdo con él, fue cuando le espetó a Javier Arenas “mañana tengo el coñazo del desfile… en fin, un plan apasionante”, en vísperas del desfile de las Fuerzas Armadas.

. Rubalcaba: el candidato socialista le dijo al Presidente, con tonito, “me voy a tomar un café, que me duermo”, como reprochándole que su falta de sueño se debía a la larga jornada negociadora del día anterior, arreglando asuntitos del partido.

Para terminar, y aunque reconozco que me produce vergüenza ajena, no puedo dejar de comentar la última perla que le han grabado a Berlusconi, el inclasificable e incalificable presidente italiano: “me voy de este país de mierda que me hace vomitar”. Pues yo le recordaría, en voz alta y para que se entienda bien, el famoso dicho “a enemigo que huye…” 

Ahora espero que mis lectores me ayuden a ampliar este catálogo propio de una antología del disparate, porque seguro que se me han quedado muchas frases en el tintero.

 

Hacer el agosto

Siempre se ha utilizado mucho la expresión hacer el agosto, cuyo significado proviene de que, normalmente, en dicho mes era cuando se recogían las cosechas; al hilo de esto, se fue adaptando al lenguaje coloquial como sinónimo de «aprovechar la ocasión», sobre todo desde el punto de vista económico.

Pues bien, a la vista de cómo está transcurriendo este mes, me parece que dicha expresión habrá que desterrarla de nuestros diccionarios, ya que este año en agosto, mes de vacaciones y tradicionalmente tranquilo y sin sobresaltos, la economía mundial está sufriendo un tsunami que a ver quien es el listo que arregla este estropicio.

Para empezar por los países de nuestro entorno, Irlanda, Portugal y Grecia ya cuentan con planes de rescate por parte de la Unión Europea; de momento, Italia y España se han librado de milagro, aunque para ello el Banco Central Europeo ha tenido que comprar deuda de dichos países para evitar que la prima de riesgo siguiese creciendo. Pero en nuestro caso en concreto, esta intervención del BCE tampoco es la purga de Benito y, de momento, sólo nos ha servido para ganar tiempo, a la espera de que el gobierno se decida a aplicar las reformas que exigen los mercados.

Al mismo tiempo, los todopoderosos Estados Unidos estuvieron a punto de declararse en suspensión de pagos, y sólo un acuerdo de última hora y por debajo de la mesa entre demócratas y republicanos consiguió salvar la calamitosa situación. Y que decir tiene la hambruna declarada por la  ONU en Somalia, como cabeza visible del drama que se está viviendo desde hace años en el cuerno de África, agravado a mayores por una epidemia de cólera y sarampión.

Como todavía faltan muchos días para que finalice uno de los meses más deseados del año, esperemos que la situación mejore y que podamos decir bien alto ¡en agosto… al sol me tosto!