La Marsellesa es mucho más que un himno

La Marsellesa en el Daily Mail

La Marsellesa en el Daily Mail

El pasado viernes el terrorismo más salvaje golpeó en París, el corazón de Francia. Mientras se producían los primeros ataques se estaba disputando el encuentro de fútbol entre Francia y Alemania en el estadio de Saint Denis. Al acabar el partido se vivió una emotiva escena cuando por una de las salidas los espectadores entonaron espontáneamente La Marsellesa, el himno nacional francés.

El lunes la intervención del presidente Hollande ante la Asamblea Nacional francesa finalizó con un “Viva la República y Viva Francia”, para a continuación entonar todos los asistentes su himno nacional.

Esta misma noche en Wembley se jugará el partido Inglaterra – Francia. Como homenaje y en recuerdo de todas las víctimas de la barbarie terrorista cometida en la capital gala, el estadio londinense se iluminará con los colores de la bandera francesa y todos los espectadores cantarán La Marsellesa, para lo cual la letra irá apareciendo en los videomarcadores. También el Daily Mail la ha publicado en sus páginas para sus lectores

Imposible no recordar la famosa escena de la película Casablanca, cuando en el ‘bar de Rick’ un grupo de oficiales alemanes estaban cantando una marcha y, para silenciarlos, Viktor Lazlo – el jefe de la resistencia francesa – se dirige a la orquesta para entonar La Marsellesa con todo sentimiento.

En estos días terribles que está viviendo el pueblo francés, ha sido admirable ver la demostración de unión que han realizado alrededor de su gobierno y de sus símbolos, con La Marsellesa al frente, como emblema de la libertad.

El patético selfie de Carlos Herrera en París

carlos herreraEl pasado viernes el terror se apoderó de la capital francesa tras la sucesión de varios atentados por parte del llamado Estado Islámico. En ese momento las principales televisiones privadas españolas optaron por seguir con su programación – principalmente telebazofia – y no dieron cobertura ni informaron sobre lo que estaba sucediendo en París. Solo el canal público 24 Horas y la privada 13Tv entendieron la gravedad de lo que estaba sucediendo y que los espectadores demandaban información puntual.

Las principales cadenas de radio sí que, una vez más, estuvieron a la altura de las circunstancias informado a sus oyentes. Y, por supuesto, a través de internet, redes sociales y medios digitales se pudo tener conocimiento de cómo se estaban desarrollando los trágicos acontecimientos fruto de la barbarie terrorista.

Pero el domingo todos los medios de comunicación se subieron al carro y se apresuraron a enviar a sus pesos pesados a emitir sus programas en directo desde París. Y el bochorno no se ha hecho esperar.

Hasta el momento el  ridículo más destacado – y que ya ha incendiado las redes sociales – ha sido el protagonizado por Carlos Herrera, director del matinal rafiofónico ‘Herrera en COPE’, quien en la noche del domingo se hizo un selfie delante de la sala de conciertos Bataclan, uno de los lugares donde se vivieron horas de terror y de muerte.

En dicho selfie, el periodista intenta poner cara de compungido delante de cientos de velas, ramos de flores y mensajes de duelo para convertirse en lo que nunca debe hacer un profesional, como es querer ser el protagonista de la noticia. Una tragedia como la sufrida en París casa mal con un selfie y ya no digamos con el postureo. Y si cogemos la foto y nos fijamos solo en la cara del periodista, más bien da la impresión de que bien podría estar sentado en el w.c. o de acabar de salir de tomar copas en un puticlub.

Ante sucesos tan graves como los que se han vivido en la capital francesa, la población necesita y demanda información veraz y contrastada, no espectáculos mediáticos patéticos de dudoso gusto y de nulo interés informativo.

El dolor de París es el de todos nosotros

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Estupor, rabia, incredulidad, tristeza, dolor, miedo, indignación, repulsa, solidaridad, justicia, libertad, seguridad… muchas sensaciones revueltas se agolpan ante los salvajes atentados cometidos en la tarde-noche de ayer en París. En estos momentos están confirmados 127 fallecimientos y cerca de 200 heridos… escalofriante. Hablan de ‘atentados en París’, pero me temo que por desgracia se puede considerar que ha sido una declaración de guerra a Occidente por parte de los radicales islamistas. Matar en nombre de un dios – de cualquier dios – no tiene sentido y va contra la esencia de cualquier religión.

Las primeras reacciones populares han sido crear hashtag en redes sociales, cambiar los avatares de las cuentas y exhibir lacitos; ahora encenderemos velitas y escucharemos el ‘Imagine’ de John Lennon. Todo eso está muy bien como forma de sumarnos al dolor y de expresar nuestra rabia y solidaridad, pero por desgracia no sirve para nada más que para manifestar nuestra repulsa.

Nuestros gobernantes tienen que dar un paso – o dos o tres o cien – adelante y tomar decisiones, por dolorosas que sean, que garanticen la seguridad de los ciudadanos. Ahora entraremos en el debate entre seguridad y libertad, porque la adopción de medidas de seguridad siempre supone recortes en la libertad. No hay más que recordar como viajábamos en avión no hace muchos años y como lo hacemos ahora. Más vigilancia, más controles.

Ayer por la noche, mientras seguía las informaciones sobre la pesadilla que se estaba viviendo en París, recordé que en esa ciudad pasé cuatro de los días más felices de mi vida. Me sumo a su dolor, pero  quiero seguir recordándola – y a toda Francia – como un lugar en el que las bases de su convivencia son LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD. Deseo con todas mis fuerzas que siga siendo así.