El dolor de París es el de todos nosotros

parís_condoscubitos

Estupor, rabia, incredulidad, tristeza, dolor, miedo, indignación, repulsa, solidaridad, justicia, libertad, seguridad… muchas sensaciones revueltas se agolpan ante los salvajes atentados cometidos en la tarde-noche de ayer en París. En estos momentos están confirmados 127 fallecimientos y cerca de 200 heridos… escalofriante. Hablan de ‘atentados en París’, pero me temo que por desgracia se puede considerar que ha sido una declaración de guerra a Occidente por parte de los radicales islamistas. Matar en nombre de un dios – de cualquier dios – no tiene sentido y va contra la esencia de cualquier religión.

Las primeras reacciones populares han sido crear hashtag en redes sociales, cambiar los avatares de las cuentas y exhibir lacitos; ahora encenderemos velitas y escucharemos el ‘Imagine’ de John Lennon. Todo eso está muy bien como forma de sumarnos al dolor y de expresar nuestra rabia y solidaridad, pero por desgracia no sirve para nada más que para manifestar nuestra repulsa.

Nuestros gobernantes tienen que dar un paso – o dos o tres o cien – adelante y tomar decisiones, por dolorosas que sean, que garanticen la seguridad de los ciudadanos. Ahora entraremos en el debate entre seguridad y libertad, porque la adopción de medidas de seguridad siempre supone recortes en la libertad. No hay más que recordar como viajábamos en avión no hace muchos años y como lo hacemos ahora. Más vigilancia, más controles.

Ayer por la noche, mientras seguía las informaciones sobre la pesadilla que se estaba viviendo en París, recordé que en esa ciudad pasé cuatro de los días más felices de mi vida. Me sumo a su dolor, pero  quiero seguir recordándola – y a toda Francia – como un lugar en el que las bases de su convivencia son LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD. Deseo con todas mis fuerzas que siga siendo así.

Las cosas chuscas de la igualdad de géneros

El pasado domingo 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer. Ojalá que esta conmeración no tuviese que celebrarse porque eso querría decir que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres sería una realidad. Pero, por desgracia, en la práctica siguen existiendo desigualdades: diferencias de retribuciones en los mismos puestos de trabajos o cifras de maltrato escandalosas, por no decir que las cúpulas del poder empresarial, financiero e incluso cultural siguen estando en manos de los hombres. Además, muchas mujeres siguen renunciando a sus carreras profesionales para ocuparse de sus familias, y ya no digamos en el ámbito de la ciencia donde la diferencia con los hombres es de una a cinco.

Pero atención, porque una de las voces de alarma la dio el último gobierno griego, comandado por Tsipras, quien tras anunciar la llegada de nuevos tiempos y de una nueva forma de entender la política en el sur de Europa sorprendió con el nombramiento de un gabinete formado exclusivamente por hombres. Cero mujeres en la nueva Grecia, modelo de la nueva Europa.

Por todo eso reconozco me me pareció muy chusca la mini-encuesta que realizaba hoy el periódico La Opinión de A Coruña en su página dos, en la que preguntaba: «¿Cree que se ha logrado la igualdad entre hombres y mujeres?» Porque ¿saben quienes eran los encuentados? Tres hombres y una mujer. Pues eso.