La Marsellesa es mucho más que un himno

La Marsellesa en el Daily Mail

La Marsellesa en el Daily Mail

El pasado viernes el terrorismo más salvaje golpeó en París, el corazón de Francia. Mientras se producían los primeros ataques se estaba disputando el encuentro de fútbol entre Francia y Alemania en el estadio de Saint Denis. Al acabar el partido se vivió una emotiva escena cuando por una de las salidas los espectadores entonaron espontáneamente La Marsellesa, el himno nacional francés.

El lunes la intervención del presidente Hollande ante la Asamblea Nacional francesa finalizó con un «Viva la República y Viva Francia», para a continuación entonar todos los asistentes su himno nacional.

Esta misma noche en Wembley se jugará el partido Inglaterra – Francia. Como homenaje y en recuerdo de todas las víctimas de la barbarie terrorista cometida en la capital gala, el estadio londinense se iluminará con los colores de la bandera francesa y todos los espectadores cantarán La Marsellesa, para lo cual la letra irá apareciendo en los videomarcadores. También el Daily Mail la ha publicado en sus páginas para sus lectores

Imposible no recordar la famosa escena de la película Casablanca, cuando en el ‘bar de Rick’ un grupo de oficiales alemanes estaban cantando una marcha y, para silenciarlos, Viktor Lazlo – el jefe de la resistencia francesa – se dirige a la orquesta para entonar La Marsellesa con todo sentimiento.

En estos días terribles que está viviendo el pueblo francés, ha sido admirable ver la demostración de unión que han realizado alrededor de su gobierno y de sus símbolos, con La Marsellesa al frente, como emblema de la libertad.

El dolor de París es el de todos nosotros

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Estupor, rabia, incredulidad, tristeza, dolor, miedo, indignación, repulsa, solidaridad, justicia, libertad, seguridad… muchas sensaciones revueltas se agolpan ante los salvajes atentados cometidos en la tarde-noche de ayer en París. En estos momentos están confirmados 127 fallecimientos y cerca de 200 heridos… escalofriante. Hablan de ‘atentados en París’, pero me temo que por desgracia se puede considerar que ha sido una declaración de guerra a Occidente por parte de los radicales islamistas. Matar en nombre de un dios – de cualquier dios – no tiene sentido y va contra la esencia de cualquier religión.

Las primeras reacciones populares han sido crear hashtag en redes sociales, cambiar los avatares de las cuentas y exhibir lacitos; ahora encenderemos velitas y escucharemos el ‘Imagine’ de John Lennon. Todo eso está muy bien como forma de sumarnos al dolor y de expresar nuestra rabia y solidaridad, pero por desgracia no sirve para nada más que para manifestar nuestra repulsa.

Nuestros gobernantes tienen que dar un paso – o dos o tres o cien – adelante y tomar decisiones, por dolorosas que sean, que garanticen la seguridad de los ciudadanos. Ahora entraremos en el debate entre seguridad y libertad, porque la adopción de medidas de seguridad siempre supone recortes en la libertad. No hay más que recordar como viajábamos en avión no hace muchos años y como lo hacemos ahora. Más vigilancia, más controles.

Ayer por la noche, mientras seguía las informaciones sobre la pesadilla que se estaba viviendo en París, recordé que en esa ciudad pasé cuatro de los días más felices de mi vida. Me sumo a su dolor, pero  quiero seguir recordándola – y a toda Francia – como un lugar en el que las bases de su convivencia son LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD. Deseo con todas mis fuerzas que siga siendo así.