Bailandooooo… hacia el pacto de gobierno

soraya_bailando

Me soprende que nos sorprenda que en el último mes dos de nuestros destacados políticos sean noticia por haber demostrado públicamente sus cualidades como bailarines. El primero en desmelenarse fue Iceta, candidato socialista a la Generalitat, que animó con sus contoneos la plúmbea campaña electoral catalana. Aunque ‘técnicamente’ no lo hizo nada mal, es cierto que le atizaron desde todos los frentes, principalmente desde el bando de los populares que lo tacharon poco menos que de frívolo y de chufletero.

De ahí la sorpresa que causó ver esta semana a toda una vicepresidenta del Gobierno, peso pesado del mismo partido que criticó al bailarín socialista, menear sus carnes en un programa televisivo de entretenimiento en horario de máxima audiencia. Soraya tampoco lo hizo nada mal, estuvo desenfadada y demostró que empollarse unas oposiciones para abogada del Estado no está reñida con tener sentido del humor y divertirse. Pero las redes sociales dictaron sentencia y para muchos tuiteros no estuvo bien visto ver bailar alegremente a quien, por las políticas adoptadas por su gobierno, es culpable de que muchos ciudadanos bailen… en la cuerda floja.

Pero los bailes de estos dos representantes de los dos principales partidos de la vida política española no han sido nada comparados con el que en el año 1982 se marcó Landelino Lavilla en plena campaña electoral. Candidato a la presidencia del gobierno por la UCD, el bueno de Landelino, un hombre de apariencia tristona y tirando a sosete, se marcó un pasodoble con su señora durante un acto electoral, al más puro estilo de los que se bailan en las sesiones vermú de las fiesta de los pueblos, tipo ‘moza con moza’. Seguro que el sonrojante espectáculo que protagonizó no tuvo nada que ver en el resultado electoral, pero lo cierto es que en esas elecciones el PSOE liderado por Felipe González arrasó y se llevó por delante al improvisado danzarín, que desapareció de la política.

Pensando en positivo, lo único que se me ocurre – vista la falta de feeling y de disposición para alcanzar pactos de estado que demuestran Mariano Rajoy y Pedro Sánchez – sería nombrar a Soraya e Iceta como representantes de sus partidos para limar asperezas entre ellos y acercar posturas, al más puro estilo de Fred Astaire y Ginger Rodgers. ¡Música maestro!

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