Ojalá nos gobernasen los buenos

filosofia

Ya sé que la filosofía no está de moda. Pero esta mañana hablando sobre la mediocridad de nuestra clase política recordé que hace años había leído algo muy interesante sobre este tema, probablemente escrito por Platón.

Me he pasado parte de esta tarde investigando y, tras comprobar que aún conservo una memoria aceptable, he localizado el texto que quería. Efectivamente es un párrafo del libro La República escrito por Platón, quien  pone en boca de Sócrates el siguiente argumento:

«Los buenos no apetecen el gobierno por las riquezas ni por la honra, porque no son ambiciosos. Ahora bien, el mejor castigo para un hombre que no se decide a gobernar, es de ser gobernado por otro inferior a él, y el temor a ese castigo determina a los hombre de bien a intervenir en los asuntos públicos, y se mezclan a ellos, no por interés personal, ni por placer, sino por necesidad».

Fin de la cita.

Bailandooooo… hacia el pacto de gobierno

soraya_bailando

Me soprende que nos sorprenda que en el último mes dos de nuestros destacados políticos sean noticia por haber demostrado públicamente sus cualidades como bailarines. El primero en desmelenarse fue Iceta, candidato socialista a la Generalitat, que animó con sus contoneos la plúmbea campaña electoral catalana. Aunque ‘técnicamente’ no lo hizo nada mal, es cierto que le atizaron desde todos los frentes, principalmente desde el bando de los populares que lo tacharon poco menos que de frívolo y de chufletero.

De ahí la sorpresa que causó ver esta semana a toda una vicepresidenta del Gobierno, peso pesado del mismo partido que criticó al bailarín socialista, menear sus carnes en un programa televisivo de entretenimiento en horario de máxima audiencia. Soraya tampoco lo hizo nada mal, estuvo desenfadada y demostró que empollarse unas oposiciones para abogada del Estado no está reñida con tener sentido del humor y divertirse. Pero las redes sociales dictaron sentencia y para muchos tuiteros no estuvo bien visto ver bailar alegremente a quien, por las políticas adoptadas por su gobierno, es culpable de que muchos ciudadanos bailen… en la cuerda floja.

Pero los bailes de estos dos representantes de los dos principales partidos de la vida política española no han sido nada comparados con el que en el año 1982 se marcó Landelino Lavilla en plena campaña electoral. Candidato a la presidencia del gobierno por la UCD, el bueno de Landelino, un hombre de apariencia tristona y tirando a sosete, se marcó un pasodoble con su señora durante un acto electoral, al más puro estilo de los que se bailan en las sesiones vermú de las fiesta de los pueblos, tipo ‘moza con moza’. Seguro que el sonrojante espectáculo que protagonizó no tuvo nada que ver en el resultado electoral, pero lo cierto es que en esas elecciones el PSOE liderado por Felipe González arrasó y se llevó por delante al improvisado danzarín, que desapareció de la política.

Pensando en positivo, lo único que se me ocurre – vista la falta de feeling y de disposición para alcanzar pactos de estado que demuestran Mariano Rajoy y Pedro Sánchez – sería nombrar a Soraya e Iceta como representantes de sus partidos para limar asperezas entre ellos y acercar posturas, al más puro estilo de Fred Astaire y Ginger Rodgers. ¡Música maestro!

Ayuntamientos como el camarote de los hermanos Marx

ayuntamientosPues nada, que ya tenemos las corporaciones municipales formadas y preparadas para empezar a trabajar. En esos primeros días nos tienen entretenidos con que si uno va en bicicleta, la otra en metro y el de más allá ‘a patas’, todo ello salpicado con algún cese-dimisión en tiempo récord, revisión de tuits y de otros diversos desparrames vertidos en redes sociales, y el planteamiento de alguna propuesta que todavía no está claro si será catalogada como ocurrencia o, directamente, como mamarrachada.

Muchos ayuntamientos se han formado después de negociar pactos y, en algunos casos, partos. Como siempre, cada uno ha apelado a que «hemos interpretado el resultado de las urnas y el mandato de la ciudadanía» con el único criterio de pactar según por donde sople el viento. Y por eso en más de un caso nos han deleitado con auténticas exhibiciones de funambulismo.

Los partidos emergentes se han repartido poltronas y concejalías al más puro estilo de la vieja casta, mientras los partidos clásicos – o caducos – se lamen las heridas incapaces de realizar la más mínima autocrítica para entender porque han perdido millones de votos. Lo que resulta más curioso es que ya hay quien está planteando apuestas sobre en qué localidad se producirá la primera moción de censura.

Para terminar, dos reflexiones: la primera, pronunciada por el alcalde de mi ciudad que apeló al sentidiño, porque ojalá que tanto él como todos sus colegas lo tengan presente a la hora de gobernar. La segunda se la copio a Pep Guardiola cuando dijo «lo pasaremos bien», porque se avecina una época de cambios ‘tanto en los fondos como en las formas’ que va a dar mucho juego.

Y sí, ya sé lo que estáis pensando: el título y la foto de este post no los he elegido por casualidad 😉

¿Y esto hacía falta, Sr. Presidente?

Y digo más: ¿Hacía falta publicar esta paparrucha, Mariano? Ya sé que ahora está de moda esto de los políticos chupis y que van de coleguitas, pero de verdad que pienso que no hace ninguna falta ver a un presidente del Gobierno vestido de mamarracho luciendo pierna.

Porque ¿realmente aporta algo? ¿le acerca más al ciudadano? De ser ese el motivo, ¿lo siguiente qué será, posar con una camiseta de tirantes y una gorra p’atrás?

Nota: según el diccionario de la RAE, el significado de «paparrucha» es «tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada».

presidente