El último viaje de Amy

Si hay algo que me entristece es comprobar que hay gente que, habiendo tenido la suerte de nacer con un talento especial, lo desperdicia y no sabe administrarlo. A lo largo de la historia ha habido innumerables ejemplos de músicos, artistas o deportistas que lo han tenido todo para ser unos triunfadores y que, tras alcanzar el reconocimiento y el éxito, han acabado sucumbiendo al precio de la fama.

Cuando estudiaba literatura tuve ocasión de conocer tanto a los poetas españoles de la llamada generación del 27 (Guillén, Salinas, Alberti, Lorca o Aleixandre), como a los escritores americanos bautizados comos la generación perdida o the lost generation (Dos Passos, Hemingway o Scott Fitzgerald). Este domingo, y tras leer el brillante artículo que escribió César Casal en La Voz de Galicia, asistimos al nacimiento de la tristemente reconocida como “generación perdida a los 27”, ya que esa es la edad a la que han fallecido extraordinarios músicos de la categoría de Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o Brian Jones, y a los que ahora se les ha unido Amy Winehouse, aquella blanca que cantaba como una negra.

La mujer que desde muy joven innovó y revolucionó el panorama musical, se empeñó en vivir deprisa y, tras unos años marcados por sus extravagancias y sus excesos, acabó falleciendo sola en la habitación de su apartamento londinense, privándonos a sus seguidores de un montón de canciones que seguro que hubiesen conseguido volver a emocionarnos.

Se le atribuye al actor James Dean, fallecido a los 24 años, la conocida y estúpida frase de “vive rápido, muere joven y dejarás un bonito cadáver”. En el caso de Amy, se cumplen las dos primeras premisas, pero me temo que no la última, ya que viendo las imágenes del estado lamentable en el que se encontraba últimamente, nos podemos imaginar el aspecto que tuvo tras su fallecimiento. Y eso que parece que los primeros exámenes toxicológicos indican que no se encontraron en su cuerpo restos de alcohol ni de ningún tipo de drogas. De todas formas, y no es por hacer un chiste ante tan dramático suceso, cuesta creer que se fue para el otro barrio porque le dio reacción un “actimel”.

Mientras nos tomamos una copa con dos cubitos (pero una, no como Amy que cada noche dejaba el mueble-bar tiritando), despidámosla recordando su música, en concreto escuchando su preciosa canción Back To Black, y pensemos en el sinsentido que supone bajarse en marcha del apasionante viaje que es, para la gran mayoría, la vida.

Si la abuela fuma

Es indiscutible que vivimos en un país de pandereta y castañuelas. En este momento en el que todos los indicadores económicos son un desastre, en el que parece que todavía no hemos tocado fondo y la crisis sigue galopando sobre nuestra economía, en el que cada día vemos en las calles el cierre de muchos negocios, cuando la lista del paro sigue creciendo, los salarios sigue bajando, aumenta la edad de jubilación, la corrupción sigue instalada en todos los partidos… resulta que lo único que les preocupa a nuestros políticos es si la abuela fuma, o dicho con otras palabras, si al Congreso tienen que acudir o no con corbata.

De entrada les diría que, principalmente, al Congreso hay que acudir… que para eso cobran. Ver el hemiciclo vacío un día sí y otro también debería ser sancionable sacudiéndoles el bolsillo, que es el único sitio donde les duele. A usted, a mí y al churrero de la esquina no nos consentirían en nuestros centros de trabajo unos índices de absentismo laboral como los que presentan los mal llamados “padres de la patria”.

Si en España (o, como dicen otros, “enestepaís”) todo funcionase de perlas, se les podría consentir que se ausentasen de su puesto de trabajo para que no estropeasen nada. Pero tal y como está la situación, tenemos que exigirles que trabajen más que nunca, que arrimen el hombro y que se estrujen el cerebro para buscar soluciones imaginativas para salir de este agujero sin fondo.

Sobre el asuntito de la corbata, me parece que es crear una polémica estéril y sin sentido. Lo que me sorprende es que justo ahora que han aprobado unas normas sobre la vestimenta que deben llevar los visitantes, a nuestros políticos se les ocurra ir con estilo “casual”. Conociendo al personal, me temo que empezarán por ir sin corbata, seguirán por quitarse la chaqueta y acabarán presentándose en el debate sobre el estado de la nación en camiseta de manga sisa, bermudas por la media pierna, riñonera y gorra “p’atrás”.

Sr. Sebastián, ojalá que con el simple gesto de no llevar corbata durante los meses de verano consiguiésemos ahorrar energía y, de paso, salvar el clima y evitar el calentamiento global del planeta. Pero el problema es bastante más grave, ya que España es un país derrochador de energía, y el detalle de la corbata es insignificante y difícilmente demostrable su incidencia en el ahorro.

Así es que, volviendo al ejemplo del principio, no nos preocupemos de si la abuela fuma, y sí de que tenga una pensión digna, una asistencia sanitaria eficaz y una ley de dependencia que funcione… aunque de vez en cuando se eche un pitillito.

Caprichos del destino

Cuando éramos pequeños todos pensábamos en lo que íbamos a ser de mayores, y, una gran mayoría, acabamos dedicándonos a tareas con las que no contábamos. En mi caso, mi gran ilusión hubiese sido jugar en el Barça de delantero centro (los que habéis llevado sobre vuestras espaldas el peso del número “9”sabéis de lo que os hablo); sin embargo, acabé entregándole mis mejores años a la administración autonómica gallega, la cual se aprovechó de todo mi talento.

En este post planteo tres supuestos sobre “lo que pudo haber sido y no fue”:

. Mourinho y Karanka: son la versión 2.0 de Mari Carmen y Doña Rogelia o de José Luis Moreno y Rockefeller, pero sin gracia. Resulta sorprendente que Mou, tras unos inicios como traductor, llegase a ser el entrenador mejor pagado gracias a su fichaje por el proclamado “mejor equipo del mundo” (así, sin anestesia y con repique de bombo). Pero más asombrosa resulta la carrera de “guiñol” Karanka, un rudo central sin ninguna experiencia en los banquillos, que acabó sentándose a dar ruedas de prensa en partidos de Champións… ¡ver para creer!

Pero no se alarmen, porque el destino es igual de caprichoso en uno y en otro sentido; así, gracias a su verborrea, el autodenominado The Special One probablemente acabe de tertuliano en programas del estilo de Sálvame Deluxe o Punto Pelota; más difícil lo tiene Karanka, un tipo triste y con menos gracia que un sonajero sin bolas, por lo que le auguro un futuro como figurante en cortejos fúnebres.

. Alfredo P. Rubalcaba: conocido como Alfredo “el químico”, tanto por su formación universitaria como por la facilidad que tiene para pergeñar pendencias en su despacho-laboratorio con el fin de liquidar a sus rivales políticos (tanto dentro como fuera de su partido). Es fácil imaginárselo rodeado de probetas echando humo o de cachivaches imposibles, al más puro estilo del Doctor Bacterio de los tebeos de Mortadelo y Filemón. En vez de eso, acabó siendo el mejor fontanero de la Moncloa, ya que conoce como nadie las cloacas del Estado.

Será el candidato del partido socialista en las próximas elecciones generales, y, de ganarlas, es fácil imaginárselo acudiendo a las reuniones del Consejo Europeo con un soplete y una caja de herramientas, en vez de con estilográfica y maletín portadocumentos.

. Dominique Strauss-Khan: reunía todas las cualidades para haber sido un fantástico presidente de jurado de concursos de “miss camiseta mojada”. Sin embargo, y por arte de birlibirloque, acabó engatusando a una guapa millonaria francesa, y, por estar el día oportuno en el lugar adecuado, consiguió acceder al puesto de director-gerente del Fondo Monetario Internacional. Por si eso fuese poco, estuvo a punto de ser elegido líder del Partido Socialista francés.

Pero al final, DSK, máximo representante de la conocida como “gauche caviar”, acabó sucumbiendo a los influjos de su entrepierna y, por un “aquí te pillo, aquí te mato”, destrozó su brillante carrera política y financiera. A pesar de estar a punto de ser declarado no culpable de una acusación por intento de violación, ya no podrá librarse de su bien ganada fama de viejo verde, lo que le puede valer para trabajar en  discotecas como experto en fiestas de la espuma. (Más información sobre DSK en mi post del día 26/05/2011 titulado Desde que amanece, apetece).

Fedegustando.com

En el mes de junio cumplió un año www.fedegustando.com , página web dedicada a la gastronomía, editada por mi gran amigo Federico García Poncet. En este tiempo, y tras la publicación de más de 140 artículos, se ha convertido en un referente para muchos aficionados al arte del buen comer. En ella se pueden encontrar tanto referencias sobre restaurantes de diversas categorías y en distintas localidades, como información sobre recetas, productos de temporada, vinos y bodegas e, incluso, recomendaciones sobre turismo y viajes.

Desde su comienzo cuenta con la participación de varios colaboradores, entre los cuales me encuentro, con el fin de aportar y ampliar  puntos de vista a cerca de un mayor número de locales dedicados a la hostelería.

Por ello, y para los que queráis conocer los artículos que he publicado en dicha web, hemos creado el apartado “En Fedegustando”, desde el que podréis acceder directamente a ellos; al mismo tiempo os recomiendo que aprovechéis la visita para disfrutar de todas las excelencias culinarias que nos ofrece Fede.

Mis canciones insufribles

Cuando uno hace una clasificación sobre cualquier tema, basada en datos subjetivos, lo más normal es que no coincida con la que podría haber elaborado cualquier otro mortal. Así, en lo referente a gustos musicales, puede haber tantas opiniones como personas a las que se haya pedido su impresión.

En este caso voy a facilitarle a mis lectores un breve catálogo con “mis canciones insufribles” con el ánimo, ¡cómo no!, de polemizar y de que me ayuden a enriquecerlo con nuevas aportaciones. ¡Música maestro!:

. Chiquitita (Abba): prototipo del pestiño por excelencia. Una pena que un grupo con la solvencia de Abba, creadores de un sinfín de canciones que nos acompañarán durante toda la vida, hubiese tenido un mal momento y hubiesen compuesto esta cancioncilla empalagosa de difícil digestión. La versión en español es bochornosa. En su favor, hay quien asegura que escuchada más de tres veces seguidas puede facilitar el tránsito intestinal.

. Yo te besé (Jesús Vázquez): claro ejemplo de que todos tenemos un pasado que ocultar. Jesús Vázquez, buque-insignia de la cadena Tele5, máximo exponente  de la telebasura, hizo sus pinitos como cantante enloquecedor de fans con esta bobada (perdón, balada). Comienza con un susurrante “a dos milímetros escasos de tu boca”, intentando darle un toque sensual y excitante, que acaba convirtiéndose en un himno antilujuria. Sin duda, es una canción nauseabunda y su autor merecería sufrir el escarnio público.

. Ellos las prefieren gordas (Orquesta Mondragón): La banda liderada por el histriónico Javier Gurruchaga, después de unos inicios magníficos son sus dos álbumes Muñeca hinchable (1979) y Bon voyage (1980), fue decayendo en su creatividad, hasta enfangarse componiendo mamarrachadas, como ésta dedicada a las gordas. Junto a su inclasificable Popocho han protagonizado alguno de los momentos más bochornosos de nuestra historia musical, como es la puesta en escena de esta pseudocanción.

. Un velero llamado libertad (José Luis Perales): el bueno de Perales, eterno candidato al premio al tipo más triste del año, compuso canciones imposibles como Que canten los niños, Qué pasará mañana, Te quiero o la muy socorrida Y cómo es él. Pero con el soniquete que nos ocupa en este momento, tira de tópicos (el mar, el velero, las gaviotas, el cielo… la libertad), y es fácil imaginárselo formando un dúo con Zp cuando éste se pone en trance, con los ojos en blanco, y pontifica sobre el buenísmo o la alianza de civilizaciones.

. Rancheras: éste es un tema muy serio en el que voy a ser implacable, y meto  a todo el género en su conjunto. Me encanta ir a las verbenas de los pueblos y recuerdo que un amigo mío, mientras nos tomábamos la penúltima copa en el bochinche de turno y  la cantante de la orquesta se arrancaba con una ranchera, siempre comentaba: “ya estamos con la puta piedra en el camino”. Podría salvar de la quema a cantantes mexicanos como Jorge Negrete, Pedro Infante o, más recientemente, a Vicente Fernández; pero no paso, por ejemplo, con Rocío Dúrcal, a la que le pido que, allí donde esté, no torture al personal con su conocido peñazo Cuando decidas tú volver, un horror. Un breve comentario se merece el caradura de Bertín Osborne, experto en reventar cuanto estilo musical se le ponga por delante y, en concreto, las rancheras.

En estos momentos se abre la veda y espero que, a través de sus comentarios, me ilustren con nuevas canciones que añadiré con gusto a mi catálogo.