La “mejor” liga del mundo

La tan pomposamente llamada mejor liga del mundo comenzará con una semana de retraso debido a que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) yla Asociación de Futbolistas Profesionales (AFE) no han sido capaces de encontrar puntos de encuentro, por lo que se confirmó el anuncio de huelga por parte de los jugadores. La primera jornada no se ha jugado y, a lo largo del día de ayer, anunciaron que se suspendía el plante, por lo que el sábado a las 18:00h arrancará una nueva edición de la competición liguera de 1ª y 2ª división.

Sin entrar a debatir cual de las partes tiene más o menos razón, esta decisión ha creado una situación muy enrevesada y que, probablemente, traerá graves problemas tanto desde el punto de vista deportivo como jurídico. En el plano estrictamente deportivo, el calendario ya está sobrecargado de fechas con partidos de diversas competiciones, y más esta temporada, ya que en junio del año próximo la selección española defenderá el título de campeona de Europa. Ahora mismo, parece que las únicas fechas libres para recuperar la jornada que no se ha jugado coincidirían con las vacaciones de Navidad, derecho adquirido por los futbolistas al que no estarán dispuestos a renunciar; derecho, por otra parte, que no tienen en otras grandes ligas, como la premier, donde precisamente aprovechan esas fechas vacacionales para promocionar la asistencia a los estadios de los aficionados más jóvenes.

Desde el punto de vista jurídico se plantea la siguiente situación: si usted en su empresa secunda una huelga, ¿cuales son las consecuencias? Pues que le descontarán de su nómina los días que no haya acudido a su puesto del trabajo, sin opción a poder recuperar ese tiempo en otras fechas. En el caso del fútbol, está claro que los jugadores nocumplieron su compromiso laboral el fin de semana del 20-21 de agosto; entonces, ¿por qué ellos, como trabajadores, pueden recuperar en otras fechas esa jornada laboral perdida? ¿Es descabellado pensar en que podamos asistir a la celebración de una liga de 37 jornadas?

Lo más preocupantes es que, lejos de solucionarse el problema, los clubes siguen gastando el dinero que no tienen y continúan realizando fichajes y ofreciendo fichas que, ya de antemano, se sabe no podrán pagar. Muchos de ellos se han acogido a la ley concursal, y otros idean triquiñuelas para evitar que les embarguen los posibles ingresos por impagos a la Agencia Tributaria y a la Seguridad Social. Lo que sería un escándalo en la situación de crisis actual es que, con dinero público, se rescatase a los clubes y se saneasen sus cuentas (como  ya se ha hecho en dos ocasiones).

Por lo que respecta a las fuentes de financiación, los dos grandes siguen repartiéndose la tarta de los derechos televisivos (es en el único tema por el que no se pelean), y ahora están estudiando la posibilidad de cobrar un canon a las cadenas de radio, con lo cual estamos ante el inicio de un nuevo conflicto.

Para finalizar, y unido al asunto de las retransmisiones televisadas, está el disparate de los horarios aprobados para la disputa de los partidos de esta temporada. En primera división, diez partidos y nueve horarios diferentes, empezando la jornada el sábado por la tarde y finalizando el lunes por la noche. Por el medio, partidos a horas tan extrañas como el domingo a las 12h, a las 16 h o, como traca final, a las 22h, con lo que, sin duda, afectará a la asistencia de público, sobre todo infantil, a los estadios.

Por todo ello, ¿les parece que nuestra liga es la mejor del mundo?

Fichajes de verano

Una de las actividades más divertidas que se pueden realizar durante los meses de verano consiste en seguir, activamente, la actualidad sobre las noticias referentes a los fichajes que realizan los clubes de fútbol. Si, a mayores, el seguimiento se hace sentado cómodamente a la sombra de unos castaños o acodado en la barra de un chiringuito de playa con una cerveza bien fresquita, pues mejor que mejor.

Como las hemerotecas son caprichosas, no hay más que darse una vuelta por las principales portadas de la prensa deportiva del último trimestre para comprobar como el acierto en los supuestos fichajes ha sido prácticamente nulo. Para no herir sensibilidades no pondré ningún ejemplo concreto, aunque seguro que a ustedes ya se les ha venido a la mente más de uno y más de dos.

Pero lo que resulta realmente tronchante es escuchar las declaraciones de los protagonistas cuando se consuman las negociaciones y acaban firmando por su nuevo equipo. Entre las más destacadas, he rescatado las siguientes:

. He cumplido un sueño: soniquete obligatorio que normalmente va acompañado de un beso en el escudo del equipo al que, hasta hace un par de meses, se había enfrentado a muerte. Y aquellos que unas temporadas antes habían abandonado “el equipo de sus sueños” por un quítame allá unos euros, suelen añadir estoy muy contento de volver porque esta es mi casa. 

. Vengo a ayudar al equipo: y, como no, “a jugar donde el entrenador me ponga”. Palabras tan bonitas como huecas, ya que cuando el entrenador de turno piensa que la mejor forma de ayudar al equipo es sentándole en el banquillo, ya tenemos jaleo a la vista, seguido de solicitud de entrevista con el presidente y petición de la carta de libertad par ir a ayudar a otro equipo.

. Vengo a aportar sudor: comentario chabacano y poco higiénico; de un mirlo blanco que ha costado una pasta se espera temple, control, calidad, desborde, contundencia, regate, liderazgo, remate… ¡pero sudor! Pero atención, porque a los aficionados les gustan mucho estas declaraciones y suelen aparecer como titular en la prensa del día siguiente.

. Vengo a aprender: me parece una tomadura de pelo lo que podemos calificar como falsa modestia o humildad mal entendida; si yo soy el presidente de un club que ficha a un jugador que nada más llegar confiesa abiertamente “yo vengo a aprender”, en ese momento reconozco públicamente que me he equivocado y le rescindo el contrato. Aclaración para incautos: un equipo profesional no paga por enseñar.

Pues sigan atentos, ya que hasta el día 31 de agosto estará abierto el mercado y puede que estos ejemplos de declaraciones se queden cortos ante la labia que demuestran muchos de los tuercebotas que pueblan nuestros campos de fútbol.

Correr, leer… o viceversa

Dos de mis grandes aficiones son correr y leer, y durante los últimos meses he tenido la suerte de que, casualmente, han caído en mis manos dos libros que hablan sobre correr, aunque no tienen nada que ver entre ellos.

El primero se titula De qué hablo cuando hablo de correr (Tusquets Editores, 2010) del escritor japonés Haruki Murakami (Kioto, 1949). En el año 1982 Murakami, que hasta ese momento se había dedicado a los más variados oficios, tomó la decisión de dedicarse en exclusiva a la literatura y, al mismo tiempo, comenzó a correr, completando al año siguiente su primer maratón.

Después de treinta años, y tras una extensa producción literaria y de haber participado en un gran número de carreras en diversas ciudades del mundo, el autor reflexiona en este libro sobre la influencia que el deporte ha tenido en su vida, tanto en el aspecto personal como en el profesional. Gran aficionado a la música, el lector también podrá encontrar a través de 270 apasionantes páginas recomendaciones musicales tan dispares como Rolling Stones, Carla Thomas, Lovin’ Spoonful, Otis Redding o Eric Clapton.

Este libro es de lectura obligada para todos aquellos que salimos a correr simplemente por el placer que se experimenta acumulando kilómetros en las piernas, y que en muchas ocasiones nos hemos encontrado ante sensaciones o situaciones similares a las que nos relata el autor.

Como dice Murakami en un párrafo de su novela “prepararte para un maratón y correrlo es como escribir una novela y publicarla: llegar a la meta, no importa el tiempo que tardes en recorrerla”.

El segundo libro se titula simplemente Correr (Editorial Anagrama, 2010). En él, el escritor francés Jean Echenoz (Orange, 1947) nos relata la vida de Emil Zátopek, atleta checo y, probablemente, el mejor fondista de la historia. Entre los méritos del conocido como “la locomotora humana”, destaca su participación en los Juegos Olímpicos de Helsinki en el año 1952, en los que logró las medallas de oro en los 5.000 metros, 10.000 metros y maratón, resultados que ningún otro atleta ha sido capaz de conseguir.

Para Zátopek, convertido en un icono del régimen comunista soviético, correr era lo que le daba sentido a su vida, aunque al mismo tiempo se la arruinó. Dicho régimen, temeroso de que el atleta decidiese escapar aprovechando las numerosas invitaciones que recibía para competir en Europa Occidental y en Estados Unidos, llegó a limitar sus desplazamientos e, incluso, a manipular sus declaraciones.

En solo 140 páginas, Echenoz, considerado como “la mayor esperanza de las letras francesas”, es capaz de condensar treinta años de la historia de Europa a través de la vida de Zátopek. La novela arranca en el año 1938 con la invasión nazi y finaliza con la primavera de Praga de 1968.

Al mismo tiempo que les recomiendo la lectura de estas dos pequeñas obras de arte, les animo a que se pongan unas zapatillas y, sea la hora que sea y haga el día que haga, salgan a correr… aunque ahora alguno no se lo crea, me lo acabarán agradeciendo.

Localismos y la otra “Roja”

Desde siempre a todo el mundo lo que más le gusta y de lo que más presume es de lo que tiene en su localidad. Así la iglesia más bonita, la plaza más acogedora, la playa más limpia y los jardines más cuidados siempre son los que tenemos al lado de nuestra casa (y, aunque no sea cierto, lo defenderemos con vehemencia ante la gente de fuera). Por supuesto, la tortilla de la abuela es la más rica y las fiestas de nuestro pueblo son las más divertidas. Incluso, en ese afán desmedido por proclamar lo de uno, hay quien ha llegado a afirmar que “nadie tira a una cabra desde un campanario con tanta gracia como nosotros”.

Perich, el gran escritor y humorista gráfico catalán, argumentaba esta teoría de “nada como lo nuestro” contando la siguiente historia: “Cuando voy a la playa y un niño me tira arena no me hace ni pizca de gracia; por el contrario, cuando mi hija le tira arena a otros señores me parece muy divertido. Esto demuestra que mi hija tira la arena con más gracia que los otros niños”. Deducción tan lógica como desternillante.

Si este pensamiento lo trasladamos al mundo del fútbol, podemos comprobar que, en cualquier campo de España, cuando un jugador hace un control de balón sin caerse al suelo, o regatea a un rival aunque sea dándole con las canillas, es más que probable que al domingo siguiente haya alguna pancarta en el estadio exigiendo “Zutanito selección”.

Así, no hace muchos años y atendiendo a esas peticiones, la siempre llamada selección española, conocida hoy en día con el cursilón nombre de “la Roja”, bien pudo estar formada por los siguientes jugadores: Liaño, buen portero, aunque no era más que el último eslabón (el primero era Claudio Barragán) de un endiablado entramado defensivo cocinado en la marmita de “o bruxo de Arteixo”; la defensa la formarían dos trotones por las bandas, como Pizo Gómez y el deportivista Sabín Bilbao, arropados por un rudo central como Sañudo y un líbero elegante como Tocornal; en la sala de máquinas estaría el Tato Abadía con la desbrozadora, al lado de Poyatos, un organizador equipado con bomba de achique, y un fino estilista como el navarro Bustingorri. En la delantera jugaría G. Pitarch por una banda con Onésimo por la otra (Onésimo fue el máximo representante de la filigrana y el regate tan maravilloso como improductivo; es más, por su forma de moverse, en vez de jugar al fútbol bien podía haber formado parte de la cuadrilla del bombero torero); en punta, Pichi Lucas como delantero centro rompedor (el goleador celtiña de la década de los 80 incluso llegó a sonar como posible fichaje del Milan).

Esta temporada, tras el incendio provocado por los componentes de la selección después de la guerra de los clásicos Madrid-Barça, ha llegado el momento de hacer una revolución y, atendiendo a las informaciones aparecidas en las respectivas prensas locales, formar un nuevo grupo con el que conseguir la clasificación y revalidar el título en la próxima Eurocopa. La selección, entrenada por “guiñol” Karanka, estaría formada por Calatayud; Chica, Ballesteros, Lopo, José Angel; Zurutustra, Apoño, Camuñas; Crusat, Toquero y Colunga.

A la vista de este equipo, seguro que Malta, Chipre, Moldavia y las islas Feroe deben estar rezando para que la selección española (no, perdón…la “roja”!!!) les toque en su grupo y así tener la posibilidad de conseguir algún punto.

Como conclusión, y para evitar un ridículo como el del supuesto antes planteado, me atrevo a afirmar que, para prosperar en todos los ámbitos, lo mejor es que dejemos de mirarnos el ombligo, ampliemos horizontes y luchemos por alcanzarlos.