El gran escritor de narraciones breves

El mundo de las letras está de luto tras el fallecimiento en Lisboa del escritor italiano Antonio Tabucchi (Pisa, 1943). Enamorado de Portugal, poseía dicha nacionalidad desde el año 2004; apasionado de la literatura portuguesa fue profesor de dicha disciplina en diversas universidades de Italia, Francia y Estados Unidos, destacando como uno de los máximos expertos mundiales de la figura y obra del prestigioso poeta portugués Fernando Pessoa, cuya obra tradujo al italiano.

Además de ser uno de los referentes literarios europeos de las últimas décadas, destacó por ser un escritor comprometido, siendo muy crítico con el gobierno de Berlusconi. Su compromiso con la defensa de los derechos civiles le llevó a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores, asociación solidaria con los escritores perseguidos.

Dirigió el Instituto Italiano de Cultura en Lisboa; también fueron muy relevantes sus colaboraciones publicadas en los principales periódicos europeos, como Il Corriere della Sera, Le Monde y El País. ¿Una curiosidad? Siempre escribía con bolígrafo.

Inició su carrera literaria en el año 1975 y, tras la publicación de alguna novela y varias antologías de cuentos, le llegó el reconocimiento tanto a nivel internacional como popular con su novela Sostiene Pereira (1994), protagonizada por un periodista en la dictadura de Salazar en Portugal, y que fue llevada al cine con Marcello Mastroianni en el papel principal.

Otras obras destacadas dentro de su extensa producción son La cabeza perdida de Damasceno Monteiro (1997) y Se está haciendo cada vez más tarde (2001).

Sus creaciones literarias han sido traducidas a más de 40 idiomas; estaba en posesión de numerosos premios internacionales y en los últimos años su nombre siempre aparecía entre los candidatos al Príncipe de Asturias y al Premio Nobel de Literatura.

Sus últimas publicaciones son Viajes y otros viajes, en el que relata sus vivencias en diversos países del mundo, y la novela Racconti con Figure. Confieso que no he leído ninguna de las dos, pero me comprometo, como homenaje al gran maestro Tabucchi, a leerlas acompañado por una copa condoscubitos.