La difícil elección de los festivos locales

noche_san_juan_2013Siempre estamos exigiendo a nuestro gobernantes que tomen decisiones y, en el caso que nos ocupa como en otros muchos, cuando las toman es imposible que dejen contentos a todos los ciudadanos. En estos últimos días se está comentando mucho en La Coruña la decisión tomada por el Ayuntamiento de fijar como días festivos locales, a partir del próximo año, el martes de carnaval y el día de San Juan, y la desaparición como tal de la festividad del Rosario, patrona de la ciudad.

En general, se puede afirmar que este cambio ha sido bien acogido por una amplia mayoría, aunque no es menos cierto que también han surgido voces discrepantes que han salido en defensa de la Virgen del Rosario. Por todos es sabido que las corporaciones locales tienen competencias para fijar dos días festivos al año, por lo que cualquier cambio en uno o en otro sentido iba a venir acompañado de polémica.

El martes de carnaval es una fiesta arraigada en nuestra ciudad, ya que miles de coruñeses disfrutan en las calles de esa celebración. En la noche del lunes las fiestas se multiplican por todos los locales de ocio y el martes se celebra el tradicional desfile de choqueiros en la calle de la Torre, por lo que esta fecha nunca ha sido motivo de discusión sobre su desaparición o no como festivo.

Tradicionalmente, en todas las ciudades una de las festividades locales suele ser el día en honor al patrón o patrona. En La Coruña, este día de fiesta se celebra el 7 de octubre en honor a la Virgen del Rosario, y se circunscribe, principalmente, a la zona de la Ciudad Vieja, teniendo lógicamente un marcado carácter religioso, que tiene su colofón con la procesión que parte desde la iglesia de Santo Domingo. Pero desde hace varios años, esta fiesta también ha servido como disculpa para programar a su alrededor un amplio programa de actividades lúdicas y deportivas por diversos puntos de la ciudad.

Y, por último, tenemos el día de San Juan, cuya noche se ha convertido desde hace años en un referente dentro de la vida de la ciudad, hasta convertir Hogueras de San Juan en Fiesta de interés turístico nacional, ya que esa noche más de 120.000 personas viven en las playas y en las calles una noite meiga. Por ello desde hace tiempo se estaba reclamando que el día 24 de junio fuese declarado festivo, para poder curar los excesos de una noche que dura hasta al amanecer, y en la que participan familias enteras y gentes de todas las edades. Además, es una fiesta que mueve mucho turismo y mucho dinero, por lo que los sectores de servicios y los hosteleros se han unido proclamando su carácter de día no laborable.

Con estos antecedentes, la polémica estaba servida. Durante años, Ayuntamiento y Xunta de Galicia estuvieron pasándose la pelota, ya que la idea que se lanzaba desde la Plaza de María Pita era la de mantener como locales las fiestas de carnaval y el Rosario, y que en Santiago se fijase San Juan como festivo autonómico. Pero ante la negativa de la Xunta, este año la corporación local coruñesa ha decido cambiar la festividad del Rosario por la de San Juan, con el compromiso de potenciar las fiestas que honran a nuestra patrona, independientemente de que no sea festivo.

Como el ingenio popular no tiene límites, al conocerse esta noticia los partidarios de mantener la fiesta del Rosario se unieron al grito de nos cambian 400 años de tradición por una noche de botellón. Otros fueron más allá y salieron a defender su coruñesismo atacando, directamente, a los populares de estar detrás de la pérdida progresiva de la capitalidad, el topónimo y ahora la patrona.

Como creo que cuantas más opiniones mejores decisiones, recojo en Con dos cubitos una solución que ha planteado estos días un amigo mío: que la Xunta de Galicia agrupe en un festivo el Día das Letras Galegas (17 de mayo) y el Día de Galicia (25 de julio, día del Apostol Santiago), y que así marque también San Juan como festivo autonómico. De esta forma, el 25 de julio se celebraría el Día de Galicia, dedicándoselo cada año a un escritor, acompañado de diversos actos de promoción de la lengua gallega, tal y como se viene realizando el 17 de mayo.

El debate está en la calle y lo deseable sería que este tipo de decisiones se tomasen al margen de criterios de conveniencia política, utilizando algo tan nuestro como es o sentidiño.