Con todos ustedes… ¡Bettye LaVette!

Gracias al maestro Santiago Segurola, hace un par de meses tuve la suerte de descubrir a Bettye LaVette (Michigan, 1946). Se trata de una cantante americana, que comenzó muy joven su carrera musical, aunque poco a poco fue cayendo en el olvido, limitándose a actuar en tugurios de mala muerte y a recorrer miles de kilómetros en la carretera buscándose la vida. Artísticamente, resulta muy difícil de encuadrar en un estilo, ya que domina el country, el rock, el gospel y el funk; pero es en el soul y en el blues donde, después de muchos años, ha alcanzado el reconocimiento de ser  una de las más grandes artistas contemporáneas.

Tras varias décadas vagando por el lado oscuro de la música, en el año 2005, tras la publicación de su albúm I’ve got my own hello to rise, consiguió relanzar su carrera musical, ya que este trabajo tuvo una gran acogida a nivel internacional. Dos años más tarde consiguió la nominación al Grammy a “mejor disco de blues del año” con The Secene of de Crime.

Al año siguiente, participó en un homenaje que se le tributó en el Kennedy Center de Washintong  al legendario grupo de rock The Who, y recibió el premio como “la mejor cantante de blues” del año 2008.

En 2010 se publicaba su último trabajo, Interpretations: The British Rock Songbook, un regalo musical que recorre la historia de la música británica a través de versiones de sus grupos de rock más míticos, como The Beatles, Rolling Stones, Animals, Pink Floyd, Traffic, The Who o Led Zeppelin, un trabajo que le valió la nominación al Grammy a “mejor disco contemporáneo de blues”.

Su trayectoria musical se resume perfectamente en una de sus frases: “Creo que la falta de éxito me ha hecho mejor artista. No ha habido nada que me pudiera distraer de mi carrera: el dinero y todo eso”.

A todos los amantes de la buena música, les recomiendo su actuación en el Kennedy Center en el año 2008, en el reconocimiento que se les hizo a Pete Townshend y Roger Daltrey, fundadores de la banda The Who. Impresiona tanto escuchar la voz rota de Bettye LaVette cantando Love Reign O’er Me, como ver la emoción en el rostro de Townshend y Daltrey mientras la escuchan.

Así es que, siempre en buena compañía, pongan la luz tenue, suban el volumen de sus altavoces, sírvanse una copa (con dos cubitos, por supuesto…) y disfruten de esta joya.