La telebasura no puede ser un espejo para nuestra juventud

Captura de Telecinco.

Captura de Telecinco.

Telecinco, la cadena de Mediaset, ha tirado la casa por la ventana con una de sus grandes apuestas para esta temporada, como es la tercera edición de ‘Gran hermano VIP’. Y así se desprende de los sueldos que la productora del programa le abonará a sus dos principales ganchos para conseguir reventar las audiencias, como son los 65.000 euros semanales que percibirá Belén Esteban y los 50.000 del ala que se embolsará Kiko Rivera.

Haciendo números, la despechada exnovia de un torerillo de segunda fila podría ganar cerca de 800.000 euros si llega hasta el final del programa, y el hijo DJ de una tonadillera encarcelada por choriza ingresaría 600.000 por el mismo motivo.

Hace unos meses el debate nacional se centró en si el presidente del Gobierno ganaba mucho o poco (sobre 80.000 euros anuales), sobre todo en comparación con más de cien altos cargos de diversas administraciones y carguillos de chiriguitos adosados que, en algunos casos, duplicaban sus ingresos. Pues bien, lo que nuestro presidente del Gobierno – llámese Fulano, Zutano o Perengano – gana en un año son una calderillas para cualquier famoso de medio pelo que pulule con más o menos éxito por las parrillas televisivas de los programas basura contando sus miserias, y ya no digamos si todo ello va aderezado por comentarios chabacanos y por contar con todo lujo de detalles los lugares recónditos en los que se ha alojado su entrepierna.

Siendo éste un problema grave, no es menos cierto que si Telecinco-Mediaset invierte esa cantidad insultante de dinero en programas de dudoso gusto, es porque se trata de una empresa privada que lo hace con la convicción de que va a recuperar con creces su inversión, gracias al número de espectadores que es capaz de congregar delante de la televisión en horarios de máxima audiencia, lo que le proporcionará pingües beneficios en forma de retorno publicitario con los que se presentará delante de sus accionistas.

Lo más preocupante sería que, en un país que ha pasado en pocos años por culpa de la crisis de reírse de un mileurista a considerarlo un privilegiado, nuestros jóvenes se creyesen que esos son los modelos a seguir porque ganan mucho dinero de una forma rápida y sin esfuerzo. Esperemos que, aunque la gente – y en este caso nuestros jóvenes – se entretenga viendo ese tipo de programas, al final no lo consideren más que un pasatiempo y dediquen sus fuerzas y su tiempo a estudiar y a prepararse; y es obligación de nuestros gobernantes el crear las condiciones oportunas para que los que quieran y se lo merezcan puedan tener un horizonte laboral atractivo, de acuerdo con sus méritos.

Desde hace años el debate sigue siendo el mismo: ¿las televisiones emiten estos programas porque la gente los demanda o la gente ve estas bazofias porque es lo que les ofrecen? Pasen y opinen.